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El paquete de sanciones anunciado esta semana por Estados Unidos contra siete funcionarios venezolanos es contraproducente y representa un duro golpe a una relación bilateral cuya degradación parece por el momento indetenible, coinciden analistas consultados por AFP.

“¿Hacia dónde va esta relación entre Estados Unidos y Venezuela? Cuesta abajo”, sintetizó Peter Hakim, presidente emérito del Inter American Dialogue, para quien el contacto entre los dos países es “totalmente anormal”, en un escenario en el que se torna difícil ver una salida.

La Casa Blanca sancionó a siete funcionarios venezolanos, cuyos eventuales bienes en territorio estadounidense serán congelados, una medida que según análisis no afectará los sectores de energía o petróleo de Venezuela, pero enturbia aún más una relación política ya conturbada.

Venezuela “usará las sanciones para fortalecer su discurso. Las sanciones son contraproducentes en este momento, se podría haber coordinado con la comunidad internacional. Ya hemos impuesto sanciones antes y no funcionaron”, dijo a la AFP la experta Sarah Kinosian, del grupo Center for International Policy (CIP), en una referencia a Cuba.

Una paradoja
En ese sentido, resulta paradójico que la Casa Blanca exprese su intención de desactivar el embargo a Cuba para no ofrecer a la dirigencia cubana una justificativa a una elevación del tono en las relaciones bilaterales, y al mismo tiempo ofrezca precisamente esa oportunidad a la dirigencia venezolana.

Como respuesta a estas sanciones, el gobierno de Nicolás Maduro llamó a consultas urgentes al encargado de negocios de Venezuela en Washington, un gesto diplomático considerado enérgico.