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El papa Francisco anunció ayer, en ocasión de su segundo año de pontificado, un jubileo extraordinario o Año Santo para conmemorar el Concilio Vaticano II, una señal de su voluntad de reformar a la Iglesia.

El “Año Santo Extraordinario” se celebrará del 8 de diciembre al 20 de noviembre del 2016 y será dedicado a la “misericordia”, es decir al perdón de Dios, tema clave de su pontificado.

El evento, entre los más solemnes de la Iglesia, fue anunciado por el pontífice desde la basílica de San Pedro y adquiere particular importancia porque insta a la institución a proseguir con las reformas pese a las fuertes resistencias internas que encuentra.

“Dios perdona todo y siempre”, recordó el pontífice, cuyo anuncio fue recibido por aplausos.

Según la tradición, el Año Santo es un tiempo en que la Iglesia concede indulgencias a los fieles que cumplen determinadas condiciones y se inspira del año jubilar de los israelitas mencionado en el Antiguo Testamento. El jubileo ordinario tiene lugar cada 25 años. El último jubileo fue celebrado por Juan Pablo II en el año 2000.

Pontificado breve
La voluntad reformista de Francisco suscita serios conflictos entre los jerarcas del Vaticano, algunos de los cuales esperan “mirando el reloj” a que termine el pontificado, según comentó a la AFP el vaticanista Marco Politi, autor del libro “Francisco entre los lobos”.

El papa confesó que tiene “la sensación de que su pontificado va a ser breve, cuatro o cinco años” y que no se siente “solo” y sin apoyos para gobernar la Iglesia.

Francisco, de 78 años, descarta “poner un (límite) de edad” al pontificado, ya que considera que “el papado tiene algo de última instancia”, “una gracia especial”, dijo, que no debe tener un término fijado.

El papa afirmó que quiere visitar México “como se lo merece” y que renunció a entrar este año a Estados Unidos por la frontera mexicana, como deseaba.

“Yo quería entrar (en septiembre) en los Estados Unidos por la frontera mexicana. Pero, si yo iba a Ciudad Juárez, por ejemplo, y entraba desde ahí (...), se iba a armar un poco de barullo: ‘¡Cómo va ahí y no viene a ver a la Señora, a la Madre!’ (Virgen de Guadalupe). Además, no se puede visitar México de a pedacitos. México requiere una semana”, expresó el pontífice latinoamericano.

Molestia de México
Francisco aprovechó para zanjar las polémicas surgidas con el gobierno de México por el correo privado enviado a un amigo, donde pedía que se evitara la “mexicanización” de Argentina con respecto a la violencia del narcotráfico.

“Evidentemente que es un término, permítaseme la palabra, técnico. No tiene nada que ver ya con la dignidad de México. Como cuando hablamos de la balcanización, ni los serbios, ni los macedonios, ni los croatas se nos enojan. Ya se habla de balcanizar algo y se usa técnicamente y los medios de comunicación lo han usado muchas veces”, explicó Francisco.

El papa afirmó que quiere visitar México y que renunció a entrar este año a Estados Unidos por la frontera mexicana, como deseaba.

"Evidentemente que es un término (la mexicaniza-ción), permítaseme la palabra, técnico. No tiene nada que ver ya con la dignidad de México”. Papa Francisco.