AFP
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El rey de Bélgica Alberto II anunció ayer viernes que abría consultas para decidir si acepta o no la dimisión del gobierno del democristiano Yves Leterme, acusado de haber presionado a la justicia en el caso del rescate del banco Fortis, el caso “Fortisgate”. “El rey recibió esta noche en audiencia en el castillo de Belvedere a Yves Leterme, primer ministro. Éste presentó al monarca la dimisión del gobierno. El rey deja en suspenso su respuesta e inicia inmediatamente las consultas”, señaló un comunicado de palacio.

El monarca recibió también al número dos del gobierno, el ministro de Finanzas, Didier Reynders. Están previstos otros encuentros este viernes por la noche, precisaron fuentes próximas a la Casa Real.

Yves Leterme, un democristiano flamenco de 48 años que llegó al poder en marzo, presentó la dimisión de todo su ejecutivo tras ser acusado de haber presionado a la justicia por el caso del rescate del banco en apuros Fortis.

“El Consejo de ministros decidió presentar la dimisión del conjunto del gobierno al rey” de los belgas, Alberto II, afirmó el vocero de Leterme, tras una reunión de emergencia convocada por el primer ministro que llegó al poder en marzo pasado.

Indicios importantes
El Tribunal de Casación, la más alta jurisdicción del país, reafirmó tener “indicios importantes” de que el gobierno de Leterme intentó influenciar a la justicia en el caso del banco belgo-holandés Fortis.

“Vistos los medios limitados de investigación, no hay prueba jurídica de un intento de presionar al tribunal, aunque hay indudablemente indicios importantes en ese sentido”, escribió el presidente del más alto tribunal belga, Ghislain Londers, en un informe complementario a una carta presentada el jueves en la que dio a conocer las maniobras del gobierno.

Tras esta nueva acusación, el ministro de Justicia, Jo Vandeurzen, miembro del partido demócrata-cristiano flamenco de Leterme, decidió presentar de inmediato su renuncia.

Primer banco privado de Bélgica, orgullo nacional y símbolo de solidez durante mucho tiempo, Fortis fue uno de los primeros establecimientos de Europa en sufrir de lleno la crisis financiera mundial, lo que motivó que el gobierno belga lanzase en octubre un plan de rescate de urgencia.

Admitió tener contactos
Saludado en su momento por evitar la quiebra de Fortis y el colapso del sistema financiero belga, Leterme, de 48 años, pasó sin embargo, de héroe a villano en los últimos días.

Primero, la justicia belga aceptó una demanda de los accionistas minoritarios de Fortis y declaró que todas las decisiones tomadas sobre el holding para hacer frente a la crisis financiera deberían ser aprobadas por éstos y no impuestas por el gobierno.

Si el fallo debilitó la posición del gobierno, que asumió en marzo en medio de una crisis política de año y medio, lo peor llegó el jueves, cuando Leterme fue acusado por el Tribunal de Casación de haber presionado a la justicia para evitar un pronunciamiento desfavorable.

El propio Leterme había admitido el miércoles la existencia de “contactos” entre sus servicios y un representante de la Fiscalía y el marido de una juez a cargo del caso de Fortis.

Al mismo tiempo, el jueves por la noche surgieron nuevos elementos que volcaron las sospechas sobre un magistrado, sin desmentir de todos modos las denuncias de presiones.

Según un informe del fiscal general de la Corte de Apelaciones de Bruselas, a cargo del caso, se registraron irregularidades en la decisión anunciada el 12 de diciembre por esta jurisdicción.

La renuncia de Leterme no hace más que profundizar la grave crisis política que atraviesa Bélgica desde junio de 2007 y que había provocado una primera dimisión de su gobierno en julio pasado por no poder impulsar una reforma del Estado.

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