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  • AFP

Los tres países más afectados por el ébola, Guinea, Sierra Leona y Liberia, siguen en pie de guerra contra el virus, que se ha cobrado más de 10.300 muertos en estos tres países del África occidental.

Guinea reforzó este sábado la emergencia sanitaria en las zonas donde persiste el ébola, mientras que en la vecina Sierra Leona la población sigue confinada en sus casas hasta el domingo.

Liberia, vecino de Guinea y Sierra Leona, anunció la muerte, el viernes, del último caso confirmado en su territorio. Se trata de una mujer que dio positivo el 20 de marzo después de un mes sin notificación de casos en el territorio.

Según el último balance de la Organización Mundial de la Salud (OMS) del 22 de marzo, estos tres países del África occidental contabilizan más del 99% de los 10.300 muertos identificados de los cerca de 25.000 casos de Ébola registrados desde el inicio de la epidemia, que surgió en diciembre de 2013 en el sur de Guinea.

Los tres se han propuesto que para mediados de abril no haya ni un solo caso más.

Guinea, que registró 2.200 muertes de los más de 3.400 casos, decretó "emergencia sanitaria nacional" el 13 de agosto de 2014. El sábado reforzó dicha emergencia en cinco departamentos del suroeste y del oeste del país más azotados por la epidemia para cortar el avance del virus.

Estas nuevas medidas, anunciadas por el presidente Alphan Condé, estarán en vigor 45 días.

Entre otras cosas contemplan que los centros de salud donde se detecten nuevos casos permanezcan temporalmente cerrados; todas las muertes serán objeto de test sistemáticos y se aplicarán medidas de acantonamiento o confinamiento en caso necesario.

Según Condé, los esfuerzos realizados desde agosto de 2014 han permitido "mejoras notables", en particular una caída generalizada de los casos.

El sábado, los centros de tratamiento en el país tenían un total de 54 enfermos confirmados y 26 casos sospechosos, aseguró el presidente quien instó a una movilización general y un compromiso sin fisuras en la lucha contra el Ébola.

En Sierra Leona, que registra el mayor número de casos (más de 11.800 y 3.700 muertos), las autoridades están confiadas en que el confinamiento de la población, por segunda vez en seis meses, aseste un golpe mortal al Ébola.

Desde el viernes a las 06H00 y hasta el domingo a las 18H00, los seis millones de habitantes del país no pueden salir de sus casas.

Como ocurrió durante el primer confinamiento en septiembre de 2014, las únicas personas que circulaban por las vacías calles son los agentes sanitarios, las fuerzas de seguridad y las personas con permisos especiales para desplazarse así como los 26.000 voluntarios desplegados para el puerta a puerta, la campaña de sensibilización.

En esta ocasión, se ha hecho hincapié en la región occiental, en la que se sitúa Freetown, y en los departamentos de Port Kolo, Bombali y Kambia (norte), cercanos a Guinea y donde se centran los focos actuales, según el jefe del Centro Nacional de Lucha contra el Ébola (NERC), Palo Conteh, quien señala que la medida se ha cumplido bastante bien.

"Todavía no lo hemos superado (...). No vamos a lograr con esta campaña que haya cero casos pero nos ayudará a alcanzar este objetivo", dijo a la AFP.

En Liberia, que registró más de 4.300 muertos de los 9.600 casos, el sábado permanecía vigilante tras la muerte de una paciente que había dado positivo el 20 de marzo.

80 personas de su vecindario están bajo vigilancia, dijo a la AFP Francis Karteh, responsable de la célula nacional de crisis contra el Ébola, que asegura que no hay más casos confirmados, "sólo sospechosos".