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  • EFE

El ministro de Relaciones Exteriores iraní, Mohamad Yavaz Zarif, recordó ayer a los EE.UU. que el pacto anunciado para desarrollar un acuerdo definitivo sobre el programa nuclear iraní exige “eliminar, no suspender” las sanciones que pesan sobre el país. Zarif se expresó así en declaraciones a la televisión iraní, en las que criticó un documento enviado por la Casa Blanca a la prensa de su país con información sobre el acuerdo en el que se afirmaba que las sanciones económicas internacionales que pesan sobre Irán, quedarían “en suspenso” y su levantamiento sería “progresivo”.

“Los americanos pusieron lo que quisieron en su nota para uso doméstico. Oficialmente protesté al secretario de Estado John Kerry por esta declaración con posiciones contrarias a la declaración de Lausana. La Unión Europea también protestó porque habían hablado en contra de su posición”, dijo el ministro.

Zarif, una de las figuras más destacadas en las negociaciones, insistió en que “las sanciones serán levantadas inmediatamente si se llega a un acuerdo”.

Además, recordó que la declaración conjunta de Lausana no es un documento con implicaciones legales todavía y solo constituye un borrador, y que ningún acuerdo nuclear ha sido acordado “todavía”.

“Cualquier bando en este acuerdo puede, en caso de que el otro lo viole, cesar en su aplicación. Así, cualquier trabajo que tengamos en nuestro programa nuclear podrá ser recuperado”, añadió.

No bombas

Sin embargo, al igual que hizo el presidente iraní Hasán Rohaní en un discurso televisivo al país, el ministro destacó que Irán “cumplirá sus promesas mientras Occidente haga lo mismo”, antes de sugerir que de cumplirse el acuerdo, este podría servir para abrir la puerta a “relaciones más productivas con la comunidad internacional”.

“No queremos nada más que nuestros derechos. Nunca perseguimos una bomba, ni en el pasado ni ahora. Tampoco buscamos la hegemonía regional. Queremos buenas relaciones con nuestros vecinos regionales”, agregó

La declaración emitida el pasado día 2 de abril entre Irán y los países del Grupo 5+1 (EE.UU., China, Francia, Reino Unido, Rusia y Alemania) marca unos parámetros de objetivos para llegar a un acuerdo definitivo antes del próximo 1 de julio.

Es mejor

El presidente de EE.UU., Barack Obama, insistió en días recientes en que el acuerdo preliminar alcanzado con Irán sobre su programa nuclear es “de lejos” la mejor opción para su país, sus aliados y el mundo entero, al subrayar que niega al régimen iraní “el plutonio necesario para fabricar una bomba”.

Reiteró que es “un buen acuerdo” que cumple “objetivos fundamentales” de Estados Unidos como las “limitaciones estrictas” al programa de Irán y “cortar” a ese país el camino hacia el desarrollo de armas nucleares.

Obama afronta una dura oposición al acuerdo por parte de amplios sectores del Congreso y el Senado, que puede convertir en papel mojado el acuerdo.

Israel se opone

El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, reiteró sus críticas contra el acuerdo marco alcanzado entre las grandes potencias e Irán sobre el programa nuclear de ese país y acusó a Teherán de querer “aniquilar” a Israel y “conquistar el Medio Oriente”.

Netanyahu salió esta vez a la ofensiva en una ronda de entrevistas con varias cadenas de televisión estadounidenses, después del acuerdo marco firmado en Lausana, Suiza, destinado a impedir a Teherán dotarse de la bomba atómica.

Para el jefe del gobierno israelí, ese preacuerdo es simplemente un “mal acuerdo”.

“No detiene el programa nuclear iraní, mantiene una amplia infraestructura nuclear (...) ni una centrifugadora será destruida (...). Es un mal acuerdo”, criticó el dirigente en declaraciones a la cadena CNN.

“Es malo para Israel, para la región y el mundo”, insistió.