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  • EFE

Los separatistas prorrusos del este de Ucrania amenazaron hoy con romper las negociaciones de paz con Kiev si no se forman los grupos de trabajo para aplicar los acuerdos de Minsk.

"Si en los próximos días no empieza un trabajo real y no simulado (para aplicar los acuerdos de Minsk), quedará claro que nos han vuelto a engañar. En ese caso ya no participaremos en esa farsa", señala un comunicado conjunto de las autoproclamadas repúblicas populares de Donetsk y Lugansk.

Los separatistas exigen la puesta en marcha inmediata de cuatro grupos de trabajo para dar cumplimiento a los acuerdos firmados el pasado 12 de febrero: asuntos económicos y reconstrucción, refugiados y cooperación humanitaria, reforma constitucional y elecciones, y seguridad.

Hace dos días, los rebeldes ya suspendieron por el mismo motivo el intercambio de prisioneros con las fuerzas gubernamentales ucranianas.

Los jefes negociadores de las repúblicas populares, Denís Pushilin y Vladislav Deinego, denunciaron que "Kiev intenta eludir dar solución a los problemas económicos del Donbass (zona hullera que integra las regiones de Donetsk y Lugansk) y poner en marcha la reforma política de Ucrania".

Tanto el presidente ucraniano, Petró Poroshenko, como su primer ministro, Arseni Yatseniuk, dejaron claro ayer que la reforma de la Constitución de Ucrania no incluirá la federalización del país ni reconocerá el ruso como idioma oficial, dos demandas claves para los prorrusos.

Tampoco se consultará a los líderes rebeldes para reformar la Carta Magna, toda vez que Kiev entiende que no tienen legitimidad.

"El diálogo será únicamente con representantes del Este elegidos legalmente. Esperamos que Rusia cumpla con sus compromisos y celebre elecciones honestas y transparentes, de acuerdo a los estándares de la OSCE", subrayó Yatseniuk durante la reunión inaugural de la comisión constitucional.

Aunque desde el pasado 15 de febrero rige en el este de Ucrania un alto de fuego previsto en los Acuerdos de Minsk, tanto las fuerzas gubernamentales como los rebeldes prorrusos se acusan mutuamente de violar el cese de hostilidades.

Según el último informe de la ONU, más de 6.000 personas, entre civiles y combatientes, han muerto en el este de Ucrania desde la sublevación prorrusa que estalló hace un año.