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El movimiento islamista palestino Hamas ha aceptado un alto al fuego de 24 horas a petición de Egipto, pero amenazó con reanudar sus atentados suicidas si Israel lanza una operación de gran envergadura en la franja de Gaza ante los disparos de cohetes, que recomenzaron tras el fin de la tregua.

Hamas y los otros grupos armados palestinos aceptaron "una tregua durante un período de 24 horas, tras una mediación egipcia, a cambio de una entrada de ayudas desde Egipto", afirmó un responsable del grupo islamista, Ayman Taha.

Este precisó que los grupos palestinos no tirarán cohetes y obuses de mortero contra el territorio israelí para que las ayudas humanitarias egipcias puedan ser enviadas a la franja de Gaza a través del punto de paso de Kerem Shalom, entre el sur del territorio palestino e Israel.

Ayuda estancada
Un responsable egipcio confirmó en El Cairo una petición de alto al fuego para permitir la entrada en Gaza de un convoy de cinco camiones con ayudas de primera necesidad por valor de un millón de dólares.

Ese convoy está ahora detenido en Al-Arich, en el Norte del Sinaí, y espera la luz verde israelí para entrar en el territorio palestino, según la Media Luna Roja egipcia.

"Pedimos a ambas partes que creen la atmósfera necesaria para permitir la entrada segura en Gaza de un convoy de ayuda humanitaria", confirmó el ministerio egipcio de Relaciones Exteriores.

La cancillería de El Cairo precisó que Israel y Hamas reaccionaron "de forma positiva" a la petición egipcia.

Sin embargo, el ministerio israelí de Relaciones Exteriores indicó no estar al corriente del alto al fuego propuesto por Egipto.

El grupo armado palestino de la Yihad Islámica también señaló no saber nada de la tregua de 24 horas y subrayó que no acepta ningún tipo de tregua "con la ocupación". "Seguiremos nuestra resistencia", señaló Daud Chihab, un portavoz del grupo.

Reanudarían ataques

Hamas, por su parte, dio una de cal y otra de arena y amenazó con reanudar los atentados si Israel lanza una operación de envergadura en la franja de Gaza, totalmente bloqueada por el Estado hebreo y Egipto.

"No nos quedaremos con los brazos cruzados ante la agresión israelí. Tenemos el derecho de defendernos y de combatir la ocupación por todos los medios posibles, incluidas las operaciones suicidas", afirmó Taha.

Al mismo tiempo, Israel preparaba el terreno diplomático con miras a una ofensiva en Gaza, tras el vencimiento, el viernes de la tregua de seis meses entre el Estado hebreo y Hamas acordada bajo mediación egipcia.

Así, la embajadora israelí ante la ONU, Gabriela Shalev, dirigió una carta al secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, en el marco de una campaña diplomática destinada a justificar esa posible ofensiva.

En este sentido, la líder del partido Kadima, centro y ministra de Relaciones Exteriores, Tzipi Livni, propuso acabar con el poder de Hamas en Gaza y exigió que "Israel restablezca su poder de disuasión".

"Un gobierno bajo mi dirección lo hará", añadió Livni, que está en campaña para suceder al primer ministro, Ehud Olmert, en las elecciones legislativas del 10 de febrero.

Sin embargo, los responsables israelíes, marcados por los problemas de la guerra en Líbano de 2006, no ocultan su temor a un vuelco de la opinión internacional si se lanza una operación en Gaza y ésta causa víctimas civiles entre los palestinos.

Mientras tanto, la situación empeora en la franja de Gaza, bloqueada por Israel desde que Hamas se hizo con su control, en junio de 2007. El Estado hebreo reforzó ese bloqueo a principios de noviembre, agravando la pobreza y carestía en la que viven los 1,5 millones de palestinos del territorio.

El domingo, grupos palestinos armados de la franja de Gaza dispararon unos 20 cohetes y obuses de mortero contra Israel, según un portavoz militar.

Por su parte, el presidente de la Autoridad Palestina, Mahmud Abas, buscaba en Moscú el apoyo de las autoridades rusas para continuar sus discusiones con Israel.