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El interés ruso por Latinoamérica obligó al Departamento de Estado estadounidense a enviar a un diplomático a Moscú para que ambos rivales de la Guerra Fría puedan cooperar en la región emergente.

"Ambos países son demasiado importantes para no hablar el uno con el otro y no encontrar maneras de trabajar conjuntamente en temas importantes en la región", señaló Thomas Shannon, subsecretario de Estado para Latinoamérica.

En las últimas semanas, barcos de guerra rusos han navegado a través del Caribe y el presidente Dmitry Medvedev acaba de visitar países como Brasil, Cuba, Perú y Venezuela. Pero aunque Rusia ha intentado ampliar su influencia política y militar en la región, Shannon argumenta que los intereses de Moscú en la zona parecen ser comerciales.

"Lo interesante para nosotros sobre la forma en que Rusia está participando en la región es que no se trata de la Unión Soviética", dijo. "No trae consigo un propósito ideológico a su participación en la zona. Se trata de una relación basada en intereses y gran parte de esos intereses son comerciales".

Venezuela, mayor atracción
Rusia quiere establecer una serie de acuerdos comerciales en Latinoamérica, y sus lazos más estrechos en ese aspecto son con Venezuela, que ha comprado armas por valor de 4.000 millones de dólares, incluyendo 100.000 fusiles Kalashnikov, helicópteros y cazas Sukhoi.

El Departamento de Relaciones Exteriores ruso emitió tan sólo un breve comunicado sobre la reunión entre Shannon y el viceministro de Relaciones Exteriores Sergei Ryabkov. El documento señaló que Rusia reafirma su interés de ampliar las relaciones e impulsar el comercio con Latinoamérica.

Aunque el presidente venelozano Hugo Chávez claramente se opone a la dominación estadounidense de la región, Shannon dijo que a Washington no le preocupan tanto las armas que facilita Rusia, sino las que descarta Venezuela a medida que moderniza su ejército. "En otras palabras, ¿estas armas están siendo destruidas o acaban en el mercado negro donde serán vendidas a los traficantes y a los carteles de drogas?", se preguntó el diplomático.

Shannon reiteró que Estados Unidos y Rusia deberían ser capaces de trabajar juntos en la región para luchar contra el crimen organizado y el tráfico de drogas. Ambos países, dijo, comparten su preocupación por un creciente tráfico de cocaína desde Latinoamérica a Europa.

Añadió además que los barcos de guerra rusos en el Caribe no suponen una amenaza para Estados Unidos, que mantiene su poder militar en la región.

Shannon dijo que las intenciones rusas en el Caribe quedarán claras con el tiempo.

"Si el propósito de estos barcos es sólo mostrar hasta dónde llega la influencia rusa, si el propósito es demostrar su posición respecto a Georgia, entonces probablemente no les volveremos a ver" dijo. "Pero si los rusos pretenden forjar una relación a largo plazo en la región, entonces buscarán maneras de mantener su presencia".