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AMARA / AGENCIAS

Al menos 33 personas murieron el miércoles en Irak, 28 en un triple atentado en Amara, en momentos en que Bagdad anunciaba que a partir del 16 de diciembre tendrá el control de Basora que hasta ese momento estará en manos del ejército británico.

En Amara, ciudad chiíta al sur de Bagdad, tres atentados con coche bomba causaron al menos 28 muertos y 151 heridos, entre ellos 10 niños, según Zamel Chiya al-Oreibi, director general de los servicios de salud locales.

Una explosión tuvo lugar hacia las 10:30 hora local (07:30 GMT), seguida de otras dos con algunos minutos de intervalo, precisó la Policía.

El ejército británico, que hasta abril de 2007 controlaba la provincia de Missana, cuya capital es Amara, confirmó solamente una explosión. Un portavoz, el comandante Mike Shearer, precisó que la misma se había producido en un mercado de la ciudad chiíta.

Centenares de personas corrieron hacia los hospitales para interesarse por sus seres queridos, mientras que las autoridades han impuesto un toque de queda de 24 horas, además de de otras medidas de seguridad, según un corresponsal de la AFP.

Se trata de un “acto desesperado destinado a quebrantar la seguridad y la estabilidad de Missane”, declaró el primer ministro iraquí, Nouri al-Maliki.

Estados Unidos, que evitó hablar sobre las consecuencias en la seguridad que puede tener el traspaso de poderes en Basora, indicó que “está claro que la violencia en Irak ha disminuido de manera importante, pero permanece como un problema principal”.

En Amara, una ciudad de unos 350,000 habitantes, se registraron en octubre enfrentamientos violentos entre la Policía y las milicias chiítas.

La capital regional ya fue escenario, en octubre de 2006, de enfrentamientos violentos entre Policía y milicias chiítas.

En junio, las fuerzas británicas e iraquíes mataron a 20 activistas durante una operación contra milicianos chiítas sospechosos de contar con ayuda logística de agentes iraníes.

Horas después del triple atentado, un kamikaze hizo explosionar un coche bomba cerca de la ciudad de Hit, en la provincia occidental de Al-Anbar, matando a cinco personas, según la Policía.

Estos atentados son los últimos de una serie reciente en el país, desde que el grupo iraquí de Al Qaida amenazara el 4 de diciembre con lanzar una nueva campaña contra las fuerzas gubernamentales y las milicias sunitas que colaboran con el Ejército de Estados Unidos.

El Ejército británico debe transferir el control de la provincia de Basora a las autoridades iraquíes el 16 de diciembre, indicó el portavoz del gobierno iraquí, Alí al-Dabbagh.

Por su parte, el jefe de la Policía de Basora, el general Jalil Khalif, que escapó el último mes a dos intentos de asesinato, indicó que la Policía iraquí garantiza la seguridad en “Basora desde hace mucho tiempo”.

En tanto, al menos once supuestos terroristas murieron y otros 102 fueron detenidos en operaciones llevadas a cabo en distintos puntos del norte de Irak por la Policía y el Ejército iraquíes.

Fuentes de seguridad de la ciudad de Tikrit informaron que cinco supuestos terroristas de varias nacionalidades murieron ayer en una operación policial cerca de la ciudad de Samarra, 120 kilómetros al norte de Bagdad.

Las fuentes explicaron que un grupo de policías asaltó “un refugio de la organización de al Qaeda” en la zona de al Sheij Mohamed, al este de Samarra, y mató a cinco “combatientes árabes”, cuya nacionalidad no precisó, que al parecer llevaban cinturones de explosivos.

Tras el enfrentamiento, que se prolongó durante un cuarto de hora, las fuerzas de seguridad detuvieron a otros cinco supuestos insurgentes. En la operación, los agentes se incautaron de una gran cantidad de armamento y explosivos, y descubrieron talleres para la preparación de coches bomba y artefactos explosivos, según la fuente.