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"Lo que Chico Mendes defendía no era solo el bosque por defender el bosque. Defendía una forma moderna de vida del pueblo que habita en el bosque, adecuando las riquezas producidas por la naturaleza", comentó el presidente Luiz Inácio Lula da Silva en un programa radial.

Tras recordar que tuvo una relación política estrecha con Mendes, Lula comentó que "cuando él fue asesinado es que Brasil tomó conciencia de que tenía un líder muy importante y anómino".

Mendes, un sindicalista y ambientalista fue asesinado de un tiro en el pecho el 22 de diciembre de 1988, y su muerte lo convirtió en un símbolo de la lucha por la preservación del bosque húmedo más grande del mundo.

El hacendado Darly Alves da Silva y su hijo Darci fueron sentenciados por el asesinato del activista, quien luchó por impedirles deforestar la Amazonia para criar ganado. Ambos recuperaron su libertad después de completar un tercio de sus sentencias de 19 años de cárcel.

Su asesinato puso de relieve la lucha por la tierra en el extremo norte de Brasil, cubierto por el bosque húmedo de 4,2 millones de kilómetros cuadrados en territorio brasileño.

El ministro del Medio Ambiente, Carlos Minc, destacó que el gobierno ha hecho esfuerzos por dar apoyo a los extractivistas como Chico Mendes, es decir, aquellos que obtienen su sustento de la riquezas amazónicas, como semillas, frutos, hojas y raíces, sin destruir el bosque.

Con su muerte creo conciencias
"Al reforzar las reservas extractivistas, definir un precio mínimo para productos extractivistas, garantizarle a los extractivistas los mismos derechos de los beneficiarios de la reforma agracia, le damos continuidad a las ideas de Chico, de esa manera él vive", dijo Minc en una entrevista con el servicio noticioso público Agencia Brasil.

En el mismo sentido, Binho Marques, gobernador del estado amazónico de Acre, de donde era originario Mendes, anunció una inversión de 30 millones de reales (12,5 millones de dólares) de apoyo a las comunidades defensoras frente a la presión de los ganaderos.

Por su parte, la senadora Marina Silva, ex ministra del Medio Ambiente y allegada de Mendes, consideró que su lucha y muerte provocaron un cambio de mentalidad en Brasil, donde ahora se valora la preservación de la Amazonia después de décadas de depredación sin control.

"El mayor avance que tuvimos fue en la conciencia de las personas. Si pensamos que hace 20 años él era una persona prácticamente aislada, con poco apoyo fuera de Acre, y hoy vemos lo que significa la preocupación del país entero con la Amazonia, es algo difícil de imaginar", agregó Silva.