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La caravana de migrantes que partió el miércoles desde Ixtepec, estado sureño de Oaxaca, llegó ayer a Ciudad de México en la culminación de un recorrido que busca llamar la atención sobre los abusos que sufren de parte de criminales y de autoridades corruptas.

El sacerdote y activista Alejandro Solalinde, quien encabeza el Vía  crucis Migrante, dijo vía telefónica a Efe que los participantes de la caravana, unas 290 personas, hicieron una escala para comer en Tehuacán, estado de Puebla, antes de emprender el último tramo del camino hacia la capital.

La caravana pasó directo a un centro deportivo en el sur de la ciudad, donde pasaron la noche, y hoy por la mañana se trasladarán a la Basílica de Guadalupe, a donde esperan llegar a las 10.00 hora local (15.00 GMT) para “ingresar como fieles cristianos a dar gracias a Dios, pedirle a la Virgen y hacer un rato de oración”, dijo Solalinde.

El sacerdote refirió que durante el transcurso de ayer sábado se realizaron encuentros en la Comisión Nacional de Derechos Humanos, con senadores y diputados, “y si se presta, con (la Secretaría de) Gobernación”.

“Tenemos todavía hasta el domingo (hoy) en la mañana, nada más”, afirmó.

El sacerdote, quien dirige el albergue para migrantes Hermanos en el Camino, en Ixtepec, precisó que la caravana está integrada por migrantes de Honduras, que son el contingente más numeroso, así como de El Salvador, Guatemala, Nicaragua y dos de Cuba, acompañados por activistas y simpatizantes.

Policía impide acceso

Los migrantes y sus acompañantes partieron el viernes desde Juchitán de Zaragoza, a donde llegaron la víspera tras romper un cerco policial que les impedía el acceso a esa ciudad oaxaqueña.

La salida desde Juchitán hacia la capital en cuatro autobuses contratados por el magisterio de Oaxaca se dio después de la partida del grupo a pie desde Ixtepec.

En una conversación previa con Efe, Solalinde denunció que en dos ocasiones los propietarios de los vehículos en los que tenían programado viajar originalmente recibieron presiones por parte de las autoridades para que no transportaran a los migrantes, “alegando que podrían ser detenidos y acusados de tráfico de personas”.

La semana pasada, el Instituto Nacional de Migración (INM), dependiente de la Secretaría de Gobernación (Interior), había informado que el titular del organismo, Ardelio Vargas, tuvo una reunión con Solalinde en la que el sacerdote mencionó su intención de viajar junto con migrantes a Ciudad de México.

“El INM le hizo saber que los extranjeros que administrativamente se encuentren regulares podrán transitar libremente por territorio nacional”, señaló el organismo gubernamental en un comunicado.

Sin embargo, añadió, en el caso de los extranjeros que se encuentren de manera irregular “se aplicará la Ley de Migración para ponerlos en inmediata comunicación con sus representaciones consulares y posteriormente otorgarles el retorno asistido a su país de origen”.

Y el miércoles pasado, el INM indicó que “está en disposición de llevar a cabo la regularización de aquellas personas que así lo soliciten y cumplan con lo dispuesto en la Ley de Migración”, aseguró.

Hondureños, entre migrantes detenidos en México

Captura• Al menos 129 migrantes fueron detectados la semana pasada por personal de la Policía Federal cuando eran trasladados a bordo de un autobús que circulaba sobre la autopista México-Puebla. El grupo viajaba en un automotor blanco y se desplazaba por las calles del municipio de Chalco, Estado de México, una ruta usada para cruzar hacia Estados Unidos. Los indocumentados son originarios de Guatemala, Honduras y El Salvador, y según notificaron los Federales, fueron trasladados a la agencia del Ministerio Público con sede en Chalco en tanto se abría la Carpeta de Investigación correspondiente. Unos 140,000 extranjeros, la gran mayoría centroamericanos, emprenden cada año viajes clandestinos por territorio mexicano en trenes de carga para llegar a Estados Unidos, exponiéndose a ser víctimas de secuestros, asesinatos, violaciones y extorsiones a manos del crimen organizado que controla esas rutas. En los últimos años, el paso de inmigrantes centroamericanos en México se ha tornado muy peligroso debido a la pelea de territorio de los cárteles del narcotráfico.