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  • EFE

Al menos 13 personas murieron hoy y cerca de medio centenar resultaron heridas a causa de los intensos combates que estallaron hoy en la ciudad oriental de Bengasi, informaron a Efe fuente médicas locales.

Según su relato, fuerzas leales al controvertido general Jalifa Hafter, jefe del Ejército fiel al gobierno internacionalmente reconocido en Tobruk, se enfrentaron en diversos puntos de la urbe a las milicias islamistas Maylis al Shura y Zuar de Bengasi, aliadas del gobierno rebelde establecido en Trípoli.

Las escaramuzas más sangrientas se libraron en los barrios de Al Hadaik, Al Salmani y Al Laiti, así como en la autopista que sale de Bengasi, segunda ciudad en importancia del país, hacia las ciudades vecinas.

La estratégica urbe es escenario de cruentos combates que han vaciado sus calles y depauperado a la población desde que el pasado mayo Jafter emprendiera un asedio y ofensiva para tratar de hacerse con su control.

Una operación que en los últimos meses ha ampliado a los alrededores de Trípoli con apoyo de Arabia Saudí y Egipto, con el objeto de diezmar el poder en la capital y desequilibrar la balanza en favor de Tobruk en las negociaciones que ambos gobiernos llevan a cabo desde hace meses bajo auspicio de la ONU.

Una fuente militar indicó hoy a Efe que durante la jornada de ayer Bengasi conoció combates similares en los que dos milicianos leales a Hafter resultaron muertos mientras que otros tres sufrieron heridas.

Otra fuente que prefirió no ser identificada en Bengasi informó, asimismo, de que un vehículo militar de la Armada de Hafter fue destruido en la ciudad de Suq al Hut, en el este del país.

El pasado viernes, un miliciano leal a Hafter murió en choques contra fuerzas islamistas en el barrio de Al Sabri, en Bengasi, mientras que tres milicianos islamistas resultaron igualmente heridos a causa de un bombardeo aéreo de las fuerzas de Tobruk sobre los barrios de Al Sabri, Buatni y Al Qauaricha.

Los combates se suceden mientras la partes negocian en Marruecos, donde según el enviado especial de la ONU para el conflicto en Libia, Bernardino León, las posiciones avanzan y se acercan cada vez más a una solución política.

León admitió el lunes, no obstante, que aún queda por resolver la situación de Seguridad, en particular el logro de un alto el fuego que permita la formación definitiva de un gobierno de consenso nacional.

Libia es un estado fallido, víctima de la guerra civil y el caos, desde que en 2011 la comunidad internacional apoyara el alzamiento rebelde contra la dictadura de Muamar al Gadafi.

Desde las últimas elecciones, el poder esta dividido entre los gobiernos de Trípoli y de Tobruk, a quienes apoyan distintos grupos islamistas, señores de la guerra, líderes tribales y contrabandistas de petróleo, armas, personas y drogas.

En medio, se fortalecen grupos yihadistas afines al grupo autoproclamado Estado Islámico en Siria e Irak y a la organización de Al Qaeda en el Magreb Islámico (AQMI), la asociación terrorista más fuerte aún del norte de África.