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Coches para bebés, paraguas y mochilas estarán prohibidas en varios puntos de Washington durante las ceremonias de investidura del presidente electo Barack Obama el 20 de enero, cuando se esperan varios millones de personas en la capital estadounidense.

Cuando falta menos de un mes para la histórica celebración en la capital federal, las autoridades anuncian cada día nuevas consignas, y las estimaciones sobre la cantidad récord de visitantes comienzan a afinarse.

Las enorme cifra de 4 a 5 millones de asistentes barajada por la municipalidad ha sido revisada a la baja por las autoridades, que estiman ahora la probabilidad más realista --pero de todos modos récord-- de una afluencia de dos millones de personas, según el diario Washington Post.

La mayor marea humana que se recuerda en Washington data de 1964, con motivo de la investidura de Lyndon Johnson, sucesor de John F. Kennedy, que congregó a 1 millón 200 mil personas.

En pleno invierno
“Es un arte y una ciencia”, confió al diario el director administrativo de la ciudad, Dan Tangherlini, refiriéndose a las proyecciones. “Al principio era pura especulación. Ahora empezamos a evaluar mejor la situación y a ver cuáles son las capacidades de las infraestructuras”, subrayó el responsable.

Al inicio de la planificación del evento, los comités de organización de las ceremonias habían estimado un público de seis millones de personas, que ahora han reducido a dos millones, indicó Jawauna Greene, portavoz del departamento de transportes de Maryland, citado por el Washington Post.

¿Por qué rebajaron las previsiones? “Porque es invierno, porque la gente tendrá dificultades para ir y venir”, diagnostica el director del departamento de la Seguridad interior de Washington, Chris Geldart.

El viaje en tren de Barack Obama --que tendrá paradas en Filadelfia (Pensilvania), Wilmington (Delaware) y Baltimore (Maryland) antes de llegar a Washington la mañana de la investidura-- animó también al público regional a quedarse en esas ciudades para saludar el cortejo presidencial.

Miles se movilizarán por todos los medios
Pero según todas las cifras publicadas en la prensa, se llegará rápido a los dos millones de asistentes. En Washington viven y trabajan 1 millón 200 mil personas, se han reservado ya 23,000 autobuses que transportarán a unas 500,000 personas, por avión llegarán hasta 400,000 visitantes, y en tren la proyección es de 75,000. Hay que contar también los desplazamientos en coche: “habrá un súper atasco” vehicular, resumió John Townsend, portavoz de la asociación automóvil americana, AAA.

Sobre el trayecto del desfile, en Pennsylvania Avenue (que pasa por delante de la Casa Blanca) se prohibirán los carteles.

La mayoría del público tendrá que quedarse en zonas previamente establecidas, “tendrán que quedarse de pie durante varias horas”, reveló un comité del Congreso encargado de la organización de la investidura de Barack Obama y del vicepresidente Joe Biden.

El día de la toma de mando podría hacer mucho frío y humedad, por ello se prevé la distribución de mantas y de ponchos impermeables para la lluvia.

También se han previsto unas 30,000 sillas, esencialmente cerca del ala oeste del Capitolio.

El alcohol estará prohibido en la explanada de césped del Mall, inmensa extensión de 3 kilómetros delante del Capitolio; sin embargo, 233 restaurantes, 72 bares y 25 discotecas han anunciado que estarán abiertos toda la noche, y que servirán alcohol hasta las 04H00 de la mañana, una medida excepcional del 17 al 21 de enero, precisó la municipalidad.