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  • AFP

La detención de otro jefe narcotraficante mexicano volvió a desatar ayer balaceras y bloqueos de carreteras en tres municipios del convulso estado de Tamaulipas (noreste), con un saldo de cuatro policías heridos.

Al igual que ocurrió el pasado viernes en la ciudad fronteriza de Reynosa (también en Tamaulipas), los enfrentamientos de ayer se produjeron cuando sicarios trataron de rescatar a su jefe.

Esta vez, el detenido fue Antonio Hato Maya, líder de plaza del cártel del Golfo en Altamira, un municipio del sur de Tamaulipas, de más de 200,000 habitantes, según una fuente del Gobierno federal.

En el operativo --efectuado por el Ejército y la Policía local-- también fueron capturados tres de sus cómplices, precisó en un comunicado el Grupo de Coordinación Tamaulipas, que integra las fuerzas de seguridad desplegadas en esta región.

Tras las aprehensiones, sicarios tomaron vehículos --algunos de los cuales fueron incendiados-- para bloquear accesos viales a los municipios de Altamira, Madero y Tampico “en un intento por evitar que los detenidos fueran llevados a la Ciudad de México”, señaló el grupo.

Después de tres horas, las autoridades lograron controlar la violencia. “Cuatro elementos de Fuerza Tamaulipas (policías) resultaron heridos, pero ningún ciudadano civil”, detalló.

Los sicarios trataron de que Hato Maya no fuera llevado al aeropuerto de Tampico para su traslado a la capital.

La lucha militarizada contra el crimen organizado, que lanzó el Gobierno en 2006, provocó una ola de violencia que ha dejado más de 80,000 muertos y 22,000 desaparecidos en México.