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  • AFP

Unos 400 pandilleros fueron trasladados de prisiones en el Norte y Oriente de El Salvador a otra de mayor seguridad en Izalco, 66 kilómetros al oeste de la capital, para cortarles la comunicación con sus bandas en el exterior y evitar nuevos delitos, informó una fuente oficial.

La Dirección General de Centros Penales (DGCP) anunció en su cuenta de Twitter “el traslado de 400 internos de los penales de Ciudad Barrios y Chalatenango (153 kilómetros al este y 80 kilómetros al norte de San Salvador, respectivamente) hacia el penal de Izalco”, el viernes.

De acuerdo con la institución, los trasladados son “reos de mayor peligrosidad”, que en el penal de Izalco tendrán “un régimen de más seguridad”.

La DGCP no precisó a cuál de las pandillas que operan en el país pertenecen los trasladados, que se suman a otros 1,100 reubicados a inicios de la semana en distintos centros penitenciarios del país.

Recientemente, el director general de la DGCP, Rodil Hernández, aseguró que los traslados se realizan “para cortar todo canal de comunicación” que le permite a los cabecillas encarcelados ordenar a sus bandas, conocidas como pandillas o “maras”, la comisión de delitos fuera de la prisión.

Las reubicaciones ya habían sido anunciadas hace un par de semanas por el presidente Salvador Sánchez Cerén, entre una serie de medidas destinadas a combatir la violencia criminal, que ha experimentado un repunte en los últimos meses alcanzando a numerosos miembros de la Policía y el Ejército.

Según las autoridades, 23 policías y seis militares han muerto en lo que va del año a manos de las pandillas.

Otra de las medidas ordenadas por el presidente fue la creación de batallones de “reacción inmediata”, uno de la Policía y tres del Ejército, para combatir a las maras.

La prensa local dio a conocer este viernes un comunicado en que las pandillas se comprometen a respetar la vida de policías, soldados, guardias de las prisiones, jueces, funcionarios públicos y políticos, así como a reducir los asesinatos en general.

Las autoridades calculan que en el país hay unos 70,000 pandilleros, de los cuales 10,000 se encuentran presos y otros 60,000 siguen en las calles, generando en parte la ola de violencia que sacude al país.