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CONAKRY / AFP
Una tentativa de golpe de Estado militar lanzada por un grupo “minoritario” de oficiales se produjo ayer martes en Guinea, horas después del anuncio del deceso del jefe del Estado, general Lansana Conté, causando una viva inquietud en la comunidad internacional.

Los dos principales responsables políticos del país se negaron a reconocer el intento golpista. El presidente de la Asamblea Nacional guineana, Abubacar Somparé, afirmó que se trataba de “una minoría de soldados y oficiales” y que la gran mayoría “es leal”.

A comienzos de la mañana, pocas horas después del anuncio del fallecimiento por enfermedad del presidente Lansana Conté, quien detentaba el poder desde 1984, el capitán Musa Dadis Camará leyó un comunicado en la radio nacional.

“A partir de hoy se suspende la Constitución, así como toda actividad política y sindical”, anunció en un mensaje de marcado carácter social y económico que atribuye al régimen “la profunda desesperanza de la población”.

“El gobierno y las instituciones republicanas han sido disueltos”, agregó el portavoz de los golpistas, que, según fuentes castrenses leales al gobierno, no logran ponerse de acuerdo sobre la elección de un jefe.

No obstante, en declaraciones a Radio Francia Internacional (RFI), el primer ministro guineano, Ahmed Tidiane Souaré, aseguró que el gobierno “no estaba disuelto.

En un comunicado, los militares golpistas, agrupados en un “Consejo Nacional para la Democracia y el Desarrollo”, pidieron a los “miembros del gobierno” y a los altos mandos del Ejército que acudiesen al principal campamento militar del país, en la capital, Conakry, “para garantizar su seguridad”.

El presidente del Parlamento guineano, Aboubacar Somparé, atribuyó el intento de golpe de Estado a una “minoría de soldados y oficiales”.

“Hemos sabido que hay negociaciones entre los oficiales, esperamos el resultado de esas negociaciones, después veremos lo que es necesario hacer”, añadió Somparé.