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  • EFE

La captura de un exjefe policial vinculado con la desaparición de 43 estudiantes mexicanos es “clave” para esclarecer el destino de los jóvenes, dijo ayer el abogado de los familiares de las víctimas, pero advirtió que es necesario profundizar la investigación.

Francisco Salgado Valladares, que era subdirector de la Policía municipal de Iguala cuando los estudiantes desaparecieron en septiembre de 2014 a manos de autoridades locales y miembros del crimen organizado, fue detenido el jueves reciente por agentes federales.

“Para nosotros es una detención clave, porque fue uno de los responsables que operaron el acto delictivo el 26 y 27 de septiembre. En ese contexto, esta detención es fundamental”, indicó a Efe vía telefónica el abogado del Centro de Derechos Humanos Tlachinollan, Vidulfo Rosales.

Sin embargo, añadió, “para que (el arresto) tenga éxito es necesario un conjunto de diligencias adicionales; no basta la detención”.

El representante de los familiares de los 43 estudiantes de la Escuela Normal Rural de Ayotzinapa sostuvo que la Procuraduría General de la República (PGR) tiene que desarrollar otras investigaciones.

“La PGR deberá hacer otras diligencias para verificar datos más precisos que nos ayuden averiguar dónde se encuentran los estudiantes o qué es lo que ocurrió con ellos”, argumentó.

Despejar dudas

Asimismo, el letrado consideró que entre dichas diligencias la PGR tiene que determinar cuál fue la participación efectiva de Salgado Valladares en los hechos de septiembre pasado en Iguala, en el estado sureño de Guerrero.

“La detención es importante, ya que puede despejar muchas dudas que hoy día prevalecen en la investigación”, aseveró.

Según la PGR, la noche del 26 al 27 de septiembre policías de Iguala dispararon contra los estudiantes y causaron la muerte de 6 personas y heridas a otras 25, supuestamente para evitar que los jóvenes irrumpieran en un acto oficial.

Además, 43 estudiantes fueron detenidos por los agentes y entregados a miembros del cártel Guerreros Unidos, quienes presuntamente los asesinaron e incineraron sus restos en un basurero del vecino municipio de Cocula.