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  • AFP

El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, dijo ayer que su país tiene un compromiso “inquebrantable” con la seguridad de los Estados del Golfo Pérsico, luego de una reunión en su residencia de Camp David con representantes de esas monarquías.

“Quiero reafirmar nuestro compromiso inquebrantable con la seguridad de nuestros asociados en la región del Golfo”, dijo Obama a la prensa al fin de la reunión.

El mandatario reafirmó que Estados Unidos “está preparado para trabajar con el Consejo de Cooperación del Golfo (GCC) para contener y enfrentar una amenaza externa a la integridad territorial de cualquiera de esos Estados”.

En ese cuadro, defendió “más entrenamiento y cooperación entre nuestras fuerzas de operaciones especiales”.

Bienvenida a Irán

Sin embargo, Obama añadió que el fortalecimiento de los lazos militares con las monarquías del Golfo no tiene por objetivo marginar a Irán, país que constituye el principal foco de las inquietudes en la región.

De acuerdo con Obama, “ninguna de nuestras naciones tiene interés en un conflicto de final abierto con Irán. Damos la bienvenida a un Irán que 

desempeñe un papel responsable en la región”.

Para Obama, el “fin de las tensiones en la región y la resolución de sus devastadores conflictos requerirá un diálogo más amplio, uno que incluya a Irán y a sus vecinos del GCC”, dijo.

“Se trata de una negociación sobre la cuestión nuclear, no de una reaproximación más profunda entre Estados Unidos e Irán”, destacó este jueves Ben Rhodes, un consejero muy próximo de Obama, al fin de la primera sesión de reuniones.

Rhodes admitió que la perspectiva de levantamiento de las sanciones a Irán (en el marco de las negociaciones que podrían ser concluidas a fines de junio venidero) inquieta a los países de la región.

Las monarquías de la zona del Golfo temen que el levantamiento de sanciones y la recuperación de la economía iraní refuercen la tendencia de Teherán a intervenir en toda la región.

Aproximación a Irán

Para Rhodes, “las sanciones nunca impidieron que Irán realice acciones desestabilizadoras”, y por ello consideró que son mayores las posibilidades de que el país evolucione hacia una aproximación “constructiva” con la firma de un acuerdo.

En Yemen, donde Irán apoya a rebeldes hutíes, la coalición montada por Arabia Saudita mantiene una frágil tregua después de varias semanas de ataques aéreos. El gobierno yemenita llamó el jueves a su encargado de negocios en la embajada ante Teherán para protestar por la “injerencia” iraní.

Se trata de apenas la segunda vez que el presidente estadounidense usa la residencia de Camp David --una centena de kilómetros al norte de Washington-- para recibir a dirigentes extranjeros, después de una cumbre del G8 en mayo de 2012.

El lugar está cargado de historia: fue allí que en 1978 israelíes y egipcios mantuvieron reuniones secretas para negociaciones que concluyeron con la firma de Menachem Begin y Anuar al Sadat a un acuerdo de paz, conocido desde entonces como “acuerdos de Camp David”.