•   Bogotá, Colombia  |
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  • EFE y AFP

La tragedia se abatió sobre Salgar, un pueblo de agricultores del noroeste de Colombia, donde al menos 52 personas murieron, 37 resultaron heridas y un número indeterminado están desaparecidos por una riada que arrasó una de las aldeas enclavadas en el territorio municipal.

Las cerca de 500 personas que habitan Las Margaritas, un corregimiento de Salgar, dormían a las 3:00 de la madrugada (hora local) cuando fueron sacadas de sus casas por la fuerza violenta de una riada de la quebrada Liboriana, que se llevó a su paso todo lo que encontró y dejó en el lodo un rastro de muerte y destrucción.

Quiero decirles a todos los que han sido afectados que les vamos a reconstruir sus viviendas para que queden inclusive mejor de lo que estaban antes de este desastre”. Juan Manuel Santos,  Presidente de Colombia.

La causa de la tragedia fue un aguacero que provocó deslizamientos de tierra en las montañas a cuyos pies está Las Margaritas, lo que causó un represamiento de la Liboriana, que al romperse arrasó el caserío, según las autoridades.

DESAPARECIDOS
La avalancha afectó además las viviendas de 31 familias, según el balance presentado por el presidente colombiano, Juan Manuel Santos.
Cuando el presidente visitó Salgar iban 48 muertos confirmados, pero horas después la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD) informó de que “son 52 personas fallecidas y 37 heridas tras la avalancha de la quebrada la Liboriana”.

Según el organismo oficial, los heridos trasladados al hospital de Salgar ya recibieron el alta y “once pacientes fueron remitidos a otros centros asistenciales de municipios cercanos”.

Santos declaró la zona del desastre como “calamidad pública” para poder disponer de flexibilidad administrativa en la utilización de los recursos públicos que se requieran.

El presidente, que estuvo acompañado del gobernador de Antioquia, Sergio Fajardo, prometió que el Gobierno dará todas las ayudas materiales que sean necesarias a los afectados, que es lo que se puede hacer en estos casos, porque, dijo, “nadie nos va a devolver a los muertos”.

La cifra de desaparecidos sigue siendo incierta. En medio del lodazal en que quedaron convertidas las calles de Las Margaritas, aldea distante a unos 30 minutos de la cabecera municipal de Salgar, la gente deambulaba entre los escombros en busca de familiares o de algo que recuperar del patrimonio doméstico.