Jorge Eduardo Arellano
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CONAKRY / AFP

Los guineanos despidieron ayer viernes al general presidente Lansana Conté, fallecido el lunes después de 24 años en el poder, en un funeral oficiado en medio de fuertes condenas internacionales a la junta que se hizo con el control del país mediante un golpe de Estado.

Aprovechando la presencia de numerosos dirigentes africanos en las ceremonias, la junta decidió organizar el sábado “reuniones de información” para tratar de convencer a la opinión interna y externa de la legitimidad de su acción.

Horas después, el presidente senegalés Abdulaye Wade se convirtió en el primer dirigente extranjero en hacer público su apoyo a los golpistas: “Creo que ese grupo merece recibir apoyo”, declaró en París, tras entrevistarse por teléfono con el líder de los golpistas, el capitán Moussa Dadis Camara.

Por la tarde, unos 30,000 guineanos acudieron al “homenaje popular”, en un estadio de la capital, Conakry, con capacidad para 25,000 personas.

Por la mañana, varios miles de personas, en su mayoría vestidas de blanco en señal de duelo, se habían congregado dentro y fuera de la sala de fiestas del Palacio del Pueblo, donde se llevó a cabo el homenaje oficial al presidente Conté, fallecido a los 74 años.


Cuatro presidentes asistieron
El acto contó con la presencia de dignatarios del régimen de Conté y de numerosos militares, así como de muchos opositores y sindicalistas que en los últimos años lucharon contra el régimen del “general presidente”.

Cuatro presidentes asistieron a la ceremonia: Laurent Gbagbo (Costa de Marfil), Joao Bernardo Vieira (Guinea Bissau), Ellen Johnson Sirleaf (Liberia) y Ernest Bai Koroma (Sierra Leona).

También estuvieron presentes el jefe de la Comisión de la Unión Africana, Jean Ping, y el de la Cedeao (Comunidad Económica de Estados de África del Oeste), Ibn Chambas.

El capitán Moussa Dadis Camara, Presidente autoproclamado de Guinea, no se mostró en el Palacio del Pueblo.

Conté se hizo con el poder en 1984 mediante un golpe militar, una semana después de la muerte de Ahmed Sekou Touré, el padre de la independencia de esta ex colonia francesa en 1958.

Su cuerpo fue trasladado por la tarde a Lansanaya, una aldea a 120 km al noroeste de Conakry, donde será inhumado.

La junta dirigida por Camara, que el jueves recibió el apoyo de los miembros del gobierno depuesto, organizará el sábado “reuniones de información” en Conakry.

Para la primera, por la mañana, fueron convocados “representantes de la sociedad civil, de los partidos políticos, de las confesiones religiosas y de las centrales sindicales”.

La segunda, al mediodía, se propondrá “tranquilizar a la comunidad internacional” y debe contar con la presencia de “representantes de la Cedeao, de la Unión Africana, de la Unión Europea, de la ONU y de los embajadores de los países del G8 (los siete países más industrializados del mundo y Rusia)”.

La comunidad internacional condenó con firmeza a los golpistas.

El presidente sudafricano, Kgalema Montlanthe, incrementó el viernes la presión, al llamar a la junta a entregar de inmediato el poder.

“Nos sumamos a los llamamientos de la comunidad internacional a los gobernantes militares para que éstos entreguen de inmediato el poder al presidente de la Asamblea Nacional (parlamento), en conformidad con la Constitución de Guinea”, dijo Montlanthe, citado en un comunicado del ministerio de Relaciones Exteriores.

Francia, por su lado, expresó este viernes su deseo de que el país africano convoque elecciones “en el primer semestre de 2009”, indicó un portavoz de la cancillería en París.

Estados Unidos había exigido el jueves la “vuelta inmediata” al orden civil y rechazó la promesa de los militares golpistas de celebrar elecciones en 2010.

Alpha Condé, un opositor histórico al régimen de Conté, reclamó por su lado la formación de un gobierno provisorio de unidad nacional y la celebración de elecciones antes de fines de 2009, en una entrevista con el diario francés Le Figaro.