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  • AFP

La coalición árabe intensificó el miércoles los bombardeos contra los rebeldes chiitas en Saná, sembrando el pánico y empujando a numerosos civiles a huir, en un momento en que los esfuerzos de paz de la ONU parecen atascarse.

Aviones de la coalición dirigida por Arabia Saudí se relevaron desde la noche y hasta primeras horas del miércoles para bombardear objetivos de los rebeldes hutíes que controlan la capital yemení, según testigos.

"Saná ha vivido los bombardeos más violentos desde el inicio de la campaña" militar a finales de marzo, aseguró Saleh Moqbal, habitante de la ciudad vieja.

Los bombardeos se dirigieron contra depósitos de armas en las colinas al este, sur y sudeste de la capital, así como contra el palacio presidencial, al sur.

El impacto de los proyectiles iluminaba Saná con cada nuevo disparo, y provocaba explosiones audibles a varios kilómetros a la redonda, según los habitantes.

Aterrorizadas, numerosas familias huyeron de los barrios situados al pie de las colinas para refugiarse en el centro de la capital, según un corresponsal de AFP sobre el terreno.

"Ciertas familias han sido acogidas por parientes y otras han debido instalarse en refugios improvisados, como garajes" explicó Hasan al Amudi, otro habitante.

Combates en el sur 

El aeropuerto internacional de Saná, en manos de los rebeldes, "no ha sido atacado desde el inicio de la tregua", informó a la AFP su director, Jaled al Chayef. Un vuelo de la aerolínea nacional Yemenia, que traía de regreso a unos 200 yemeníes bloqueados en Egipto, pudo aterrizar y se esperaban al menos dos otros vuelos.

La intensificación de los bombardeos llegaba tres días después de la expiración de una tregua humanitaria de cinco días, que la coalición no extendió, acusando a los rebeldes de haberla aprovechado para fortalecerse.

Según testigos, los bombardeos también se dirigieron contra campamentos del ejército controlados por partidarios del expresidente Alí Abdalá Saleh, en la región de Sada, bastión de los hutíes y en Amran, al norte.

La coalición también atacó posiciones hutíes en las provincias del sur, donde proseguían los combates entre rebeldes y partidarios del presidente yemení Abd Rabo Mansur Hadi, que huyó a finales de marzo de Adén, segunda ciudad del país, para refugiarse en Arabia Saudí.

Al término de una conferencia política en Riad el martes, su gobierno, también exiliado, excluyó toda posibilidad de diálogo con los rebeldes mientras estos no acepten una resolución del Consejo de Seguridad de la ONU que les exhorta a retirarse de los territorios conquistados.

Ayuda iraní 

La coalición lanzó el 26 de marzo su campaña a demanda de Hadi, para detener el avance de los rebeldes hacia el sur. Los insurgentes se habían apoderado de regiones enteras del oeste y centro del país desde septiembre de 2014, hasta hacerse con Saná en enero.

El conflicto ya ha dejado cerca de 2.000 muertos y empujado a más de 545.000 personas a abandonar sus hogares, según la ONU.

Un portavoz de Naciones Unidas aseguró el martes que la vuelta de los bombardeos y los combates amenazaban la celebración de una conferencia internacional sobre Yemen, que la ONU pretendía organizar en Ginebra a finales de mayo, según diplomáticos.

"Deseamos que los combates cesen de forma decisivo y entonces podremos organizar y lanzar las invitaciones a esta conferencia", declaró Farhan Haq.

La tregua de cinco días al menos permitió hacer llegar al país cantidades sustanciales de carburante, medicamentos y víveres.

Un buque iraní de ayuda humanitaria destinado a Yemen se aprestaba a entrar en el mar Rojo el miércoles para arribar al puerto yemení de Hodeida, según su capitán, Masud Ghazi, citado por la agencia IRNA. Teherán informó de que la descarga del material estaba coordinada con la ONU y la Cruz Roja internacional.

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