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Con su toga blanca y su manto negro, dos monjas sacudieron esta semana la campaña de las municipales españolas mostrándose a favor de la independencia de Cataluña e incomodando a la nunciatura del Vaticano en el país.

Las beatas son sor Teresa Forcades, una benedictina fundadora de un pequeño partido anticapitalista e independentista, y sor Lucía Caram, una dominicana de Tucumán (Argentina), muy crítica con el gobierno conservador español y favorable a la secesión de Cataluña, donde vive desde hace 21 años.

Lejos de la discreción habitual de las monjas, tanto Forcades como Caram son estrellas mediáticas en la región: participan en conferencias, tertulias, entrevistas e incluso, en el caso de la argentina, un programa de cocina en la televisión.

Este perfil incomoda a los representantes del Vaticano en el país, la nunciatura apostólica en Madrid que, según el periódico La Vanguardia, les habría llamado la atención. Contactada por la AFP, la nunciatura declinó hacer comentarios.

"El nuncio quiere que me calle pero no lo va a conseguir", lanzó Caram el miércoles en un acto con el presidente regional Artur Mas y el actual alcalde de Barcelona Xavier Trias, del partido nacionalista conservador CiU, de postulados independentistas.

"Yo no hago militancia de ningún partido. Estoy aquí para ejercer mi vocación de mosca cojonera", añadió la monja, que se posicionó a favor de "una Cataluña libre e independiente" y se declaró "enamorada" de Artur Mas.

Caram denunció presiones del gobierno conservador para frenarla aunque el ministro del Interior lo negó.

"Me parece muy triste que en el siglo XXI se mezclen personas de la Iglesia con el mundo de la política", añadió el ministro Jorge Fernández Díaz.

Forcades hizo caso omiso a la advertencia. La monja, médica de profesión, se dio a conocer durante la crisis de la gripe A por sus ataques a las farmacéuticas, su anticapitalismo o su defensa de los anticonceptivos y del derecho a abortar de la mujer.

Estos días participa en numerosos mítines electorales. Se plantea pedir la dispensa de sus votos para presentarse como candidata de su partido a las elecciones regionales de septiembre que el presidente Mas presenta como un plebiscito para la independencia.