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  • AFP

Tres cadáveres envueltos en cobertores fueron hallados el jueves en Chilapa, una localidad del convulso estado mexicano de Guerrero (sur), donde recientemente cuatro personas desaparecieron y otras 11 fueron secuestradas, informaron autoridades estatales.

"Son tres cadáveres" los hallados en un camino cercano al panteón de Nejapa, una localidad de Chilapa, dijo a la AFP Miguel Ángel Godínez Muñoz, fiscal de Guerrero.

Los cuerpos se encontraban en estado de descomposición y con los rostros desollados, dijo de su lado un mando policiaco.

El siniestro hallazgo ocurrió unas horas después de que el comisionado de la Policía Federal, Enrique Galindo, inició un operativo para reforzar la seguridad en Chilapa, una ciudad de 120.000 habitantes que es la puerta a las montañas de Guerrero, donde los carteles del narcotráfico cultivan la amapola.

Un grupo de hombres, que portaba rifles, palos y machetes, irrumpió en el pueblo el 9 de mayo presentándose como "policías comunitarios" y alegando que querían defender a la población de una banda narcotraficante local.

Estos hombres armados llegaron a desarmar a la policía local generando el pánico entre la población hasta que finalmente abandonaron el municipio el 14 de mayo tras un acuerdo con autoridades.

Sin embargo, esta semana varias familias presentaron denuncias de que en ese periodo cuatro personas desaparecieron y otras 11 fueron raptadas.

Chilapa, un municipio mayoritariamente indígena a 330 km de Ciudad de México, es una zona en disputa por los grupos narcotraficantes Los Rojos y Los Ardillos, según autoridades.

A principios de mayo fue asesinado el candidato a la alcaldía de Chilapa por el oficialista Partido Revolucionario Institucional (PRI) para las elecciones del 7 de junio. En noviembre pasado fueron hallados 11 cuerpos decapitados cerca de la localidad.

Chilapa se encuentra cerca de Ayotzinapa, la escuela de los 43 estudiantes de magisterio que desaparecieron el 26 de septiembre pasado tras un brutal ataque de policías corruptos en Iguala.

La fiscalía general sostiene que los jóvenes fueron asesinados e incinerados por sicarios del cártel Guerreros Unidos, coludido con el alcalde de Iguala.