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  • AFP

Un tribunal federal de apelaciones de Nueva Orleans (Luisiana, sur) mantuvo ayer el bloqueo a la aplicación de las medidas de alivio migratorio anunciadas por el presidente estadounidense Barack Obama en noviembre, que favorecerían a miles de familias latinoamericanas.

El Gobierno perdió la apelación que había prometido ganar en febrero, cuando un tribunal inferior de Texas optó entonces por congelar las medidas tomadas por decreto para evitar la deportación de miles de inmigrantes indocumentados.

“Como el Gobierno difícilmente tendrá éxito en los méritos de su apelación, negamos el pedido” de levantamiento de la restricción, determinaron los jueces del tribunal de apelaciones en un documento de 68 páginas.

Las medidas de Obama incluían la implementación del programa DAPA, para padres de ciudadanos estadounidenses, así como la extensión del DACA, que afecta a las personas que llegaron al país siendo menores de edad -también conocidas como “dreamers”-.

Millones afectados

De entrar en vigor, ambos beneficiarían entre cuatro y cinco millones de los 11 millones de inmigrantes que residen sin papeles en Estados Unidos.

La corte de Texas alegó en febrero que Obama se había excedido en sus funciones al ordenar las iniciativas de alivio migratorio, apoyando así el proceso iniciado por un juez federal de la localidad tejana de Brownsville en representación de 26 estados.

Los gobiernos de esos 26 estados reclamaban que las medidas suponen un considerable aumento de gastos no previstos en sus presupuestos, además de que representan una amnistía para extranjeros que permanecen ilegalmente en territorio estadounidense.

Poco después de conocer la decisión del tribunal de apelaciones, el fiscal general de Texas, Ken Paxton, dijo que esta representa “una victoria para aquellos comprometidos en preservar el imperio de la ley”.

“Confusión y decepción” 

Para Paxton, “la tentativa del presidente (Obama) de hacerlo todo por sí mismo, sin una ley aprobada en el Congreso y sin contribución de los estados, es una flagrante violación de la Constitución estadounidense”.

Pero el legislador demócrata Luis Gutiérrez afirmó que la decisión es “decepcionante”, aunque “en ningún caso es inesperada”.

“Cuanto más tiempo lleve el proceso legal, más difícil es imaginar a un candidato republicano competitivo en la lucha por la Casa Blanca porque este tema será la cuestión decisiva y que definirá la campaña de 2016”, vaticinó.

La poderosa asociación CHIRLA, que lucha desde Los Ángeles por los derechos de los inmigrantes, lamentó “la confusión, indignación y decepción” que la decisión de los magistrados producirá en “millones de familias que han pasado gran parte de su vida dominados por leyes migratorias injustas”. 

“Aunque estamos decepcionados, esta decisión no nos va a disuadir ni un ápice en nuestro propósito de (...) lograr la integración y el reconocimiento de los inmigrantes en la construcción de nuestra sociedad”, manifestó en un comunicado la directora de la entidad, Angélica Salas.

Obama se había mostrado convencido en febrero de que sus decretos saldrán adelante “tarde o temprano”.

“La ley está de nuestro lado y la historia está de nuestro lado”, afirmó en esa oportunidad.