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La decisión de Pakistán de reubicar a millares de soldados en la frontera con la India tras sacarlos de la frontera con Afganistán, amenaza el objetivo de Estados Unidos de confiar en su aliado del sudeste asiático en su lucha global contra el terrorismo.

La campaña del presidente electo Barack Obama prometió dar nuevo impulso a la estancada guerra en Afganistán. Esa sería la primera baja, como resultado de la acción de Pakistán. La segunda baja sería frustrar los esfuerzos de Estados Unidos para destruir a al-Qaida.

El súbito cambio de frente de Pakistán se registra en medio de una transición entre dos gobiernos, y para Obama representa un peligroso aumento de la tensión que su predecesor ha sido incapaz de evitar.

Tal como lo descubrió el presidente George W. Bush, Estados Unidos no puede librar esa guerra por su cuenta. Tampoco puede persuadir a sus aliados que dejen de lado sus propias agendas y políticas internas.

Según los expertos, para ganar en Afganistán, y no sólo conservar el terreno, Estados Unidos y sus aliados deben sellar los bastiones de los milicianos en la frontera con Pakistán. Estados Unidos no puede hacerlo sin la ayuda de Pakistán, y los milicianos paquistaníes y afganos lo saben muy bien.

Cuentan con armas atómicas
Funcionarios del gobierno de Bush han viajado con frecuencia a Nueva Delhi y a Islamabad a partir de los ataques terroristas en Mumbai, India, rogando a ambos bandos que las sospechas bien fundadas de que los milicianos parhuttotieron de Pakistán no deben convertirse en excusa para un nuevo conflicto. India y Pakistán han librado tres guerras y en la actualidad cuentan con armas atómicas.

Si Pakistán saca sus fuerzas de la frontera con Afganistán podría mostrar que los milicianos pueden con facilidad explotar la antigua rivalidad con la India. "Esperamos que ambas partes eviten tomar medidas que aumentarán de manera innecesaria las tensiones en estos ya tensos momentos", dijo el vocero de la Casa Blanca Gordon Johndroe.

El almirante Mike Mullen, jefe del estado mayor conjunto de las fuerzas armadas de Estados Unidos, viajó en días recientes a Islamabad, tras señalar con aprobación a comienzos de mes que ninguno de ambos bandos habían proyectado una respuesta militar ante los atentados en Mumbai.

Mullen se ha concentrado en Pakistán. Ha visitado el país islámico durante más de media docena de veces en el turbulento año luego del asesinato de la ex primera ministra paquistaní Benazir Bhutto. Al parecer Mullen ha establecido buenos lazos con el jefe del ejército de Pakistán, y señaló que la insurgencia islámica en Pakistán y el terrorismo podrían destruir al país a menos sus instituciones decidan enfrentarlo.

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