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El sujeto que se disfrazó de Santa Claus y mató a nueve personas durante una fiesta de Nochebuena en la casa de sus ex suegros, pretendía huir a Canadá, pero sufrió quemaduras graves durante el ataque y terminó suicidándose, dijeron las autoridades.

Bruce Jeffrey Pardo, despedido de su empleo en la industria aeroespacial, aparentemente ejecutó a algunas de sus víctimas a corta distancia, en un plan para destruir a la familia de su ex esposa, tras un costoso divorcio que se consumó la semana pasada, según la Policía.

Pardo tenía boletos de avión para Canadá y 17,000 dólares en efectivo ceñidos al cuerpo con un elástico, y una envoltura de polietileno, dijo la jefa policial de Covina, Kim Raney.

Armado con cuatro pistolas, disfrazado de Santa Claus (también conocido como San Nicolás, Papá Noel o Viejo Pascuero) y con un artefacto para rociar combustible envuelto como si fuera un regalo, Pardo llegó alrededor de las 23.30 del miércoles a la casa, donde había una fiesta para unas 25 personas.

Raney dijo que Pardo, de 45 años, disparó a quemarropa a la cara de la niña de 8 años que le abrió la puerta. Al comienzo, el atacante disparó en forma indiscriminada, pero después buscó agredir a los familiares de su ex esposa mientras otros invitados huían de la vivienda.

“Hay cierta información que indica que él se paró encima ellos y les disparó como si los estuviera ejecutando”, expresó Raney.

Incendió la vivienda
Pardo se retiró a la puerta principal y tomó el dispositivo que mezclaba dióxido de carbono u oxígeno con un combustible de alto octanaje, como los usados en el automovilismo, añadió la Policía. Algunos invitados que huyeron alcanzaron a ver al atacante rociar el combustible dentro de la casa cuando los vapores estallaron, posiblemente por una vela o un piloto de gas.

“El señor Pardo sufrió lesiones graves durante esa explosión”, señaló Raney. “Sufrió quemaduras de tercer grado en ambos brazos, y parece también que el disfraz de Santa Claus que llevaba se derritió, adhiriéndosele al cuerpo”.

Pardo logró conducir hasta la casa de su hermano, en el suburbio Sylmar, en Los Ángeles, entró a la vivienda y se dio un tiro en la cabeza. Su hermano descubrió el cadáver el jueves por la madrugada.

Antes del suicidio, Pardo utilizó algunos trozos del disfraz para preparar una detonación del automóvil que había alquilado, agregó Raney.

Añadió que Pardo ató parte del traje para que, cuando fuera levantado “jalara un cable o interruptor, desatara un incendio dentro del auto y luego detonara la pólvora así como cientos de municiones que había en el interior”.

Cadáveres sin identificar
El fuego fue tan intenso, que ningún cadáver ha sido identificado fehacientemente, pues todos quedaron carbonizados. Sin embargo, el teniente policial Tim Doonan dijo que todos eran ex parientes políticos de Pardo.

Doonan se negó a informar si entre los muertos están la ex esposa y los ex suegros del atacante, pero reconoció que se encuentran desaparecidos.

Adelaida de la Cerda, vocera del Centro Médico del Condado de Los Ángeles-Universidad del Sur de California, informó que la niña de 8 años baleada en el rostro fue dada de alta el viernes de la clínica.

La prima de la niña, una adolescente de 16 años internada para mantenerla bajo observación, sufrió lesiones superficiales y se le dio el alta el jueves. La madre de la adolescente era la ex esposa de Bruce Pardo, señaló De la Cerda.

También resultó lesionada una mujer que se fracturó un tobillo al saltar desde la ventana de un segundo piso.

David Salgado, un vecino, dijo que los dueños de la casa eran los padres de Sylvia Pardo, Joseph y Alicia Ortega.

El noveno cadáver fue encontrado el viernes por la mañana, cuando los investigadores reanudaron una búsqueda en los restos de la vivienda de dos pisos, ubicada en un callejón sin salida en Covina, unos 40 kilómetros (25 millas) al oriente de Los Ángeles.

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