AFP
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La revolución cubana cumple 50 años el 1 de enero, tras sobrevivir a la sucesión de su líder Fidel Castro, la oposición de Estados Unidos y la caída del bloque comunista, con éxitos, fracasos y desafíos de cambios para continuar en pie.

Símbolo de resistencia frente a Washington para sus seguidores y dictadura anquilosada según sus adversarios, el régimen comunista alista una celebración sencilla en la oriental Santiago de Cuba, epicentro de la insurrección que le llevó al poder en 1959.

En el balcón de la alcaldía donde hace medio siglo Castro, entonces de 32 años, proclamó el triunfo contra el dictador Fulgencio Batista, hablará su hermano Raúl, según se prevé, en un acto en que se espera al presidente de Venezuela, Hugo Chávez.

Medio Siglo más
"Estamos preparados para resistir otro medio siglo", sentenció en vísperas de la conmemoración Raúl Castro, de 77 años, presidente desde febrero y a quien Fidel delegó temporalmente el mando cuando enfermó en julio de 2006.

La fiesta llega en momentos en que el régimen encara el reto de garantizar su continuidad con un traspaso de mando de líderes históricos a jóvenes que no desate pugnas internas, en un clima internacional favorable, con apoyos en América Latina y a punto de entrar en la Casa Blanca Barack Obama, quien ha dado muestras de querer dialogar.

La revolución, bajo la que nació el 70% de los 11 millones de cubanos, resistió en 50 años a 10 presidentes estadounidenses, la invasión de Bahía de Cochinos en 1961, la crisis de los misiles en 1962, el embargo norteamericano y las penurias del 'periodo especial' por la desaparición de la Unión Soviética.

Para decepción de unos y tranquilidad de otros, Cuba se mantiene como último bastión comunista de occidente, exhibiendo logros en el campo social y faltas en el plano económico y de libertades civiles.

Declarada socialista en 1961, la revolución puso fin a los crímenes de la dictadura de Batista, nacionalizó propiedades, hizo una reforma agraria, llevó salud a rincones de la isla y erradicó el analfabetismo, de 40% en 1959.

Avances en aspectos sociales
Hoy Cuba cuenta con índices de salud de primer mundo, mortalidad infantil de 5,3 por 1.000 nacidos vivos -igual a la de Canadá e inferior a la de Estados Unidos-, esperanza de vida de 77 años, hallazgos científicos, títulos mundiales en deporte y vasta cultura.

"A la revolución no se le puede pedir más. Mis hijos estudiaron sin pagar un centavo, tengo salud y no me falta comida. Los que se quejan no recuerdan o no saben cómo era antes", opinó Sergio Abreu, un jubilado de 65 años.

La Cuba revolucionaria llegó a la palestra mundial, santuario de la izquierda latinoamericana y apoyo de rebeliones contra cruentos regímenes aupados por Washington.

Nivel de vida inestable tras caída de la URSS
Pero sus críticos señalan autoritarismo, educación ideologizada, exportación del comunismo, intolerancia, censura, falta de libertad de prensa y de comicios democráticos -el Partido Comunista es el único legal-, e inflexibilidad con la oposición, que contabiliza 220 presos políticos.

En cinco décadas más de 1,5 millones de cubanos abandonó la isla por motivos políticos y económicos. Tras una vida modesta pero igualitaria y estable antes de esfumarse la ayuda soviética, la gente se ve en aprietos con salarios de 17 dólares, pese a subsidios y servicios gratis.

"Ando fugado de mi trabajo", dice Fernando, un economista que se gana la vida con su moto-taxi ilegal en Santiago de Cuba. "Tengo que 'tirar pasaje' para ir viviendo. En 50 años hicimos avances, pero pasamos mucha dificultad. Hace faltar cambiar la economía", estimó.

Se esperan cambios
El gobierno admite la urgencia de desenredar la madeja de problemas por la insuficiencia salarial, la ineficiencia productiva, la burocracia, las brechas sociales, la corrupción y los robos al Estado.

"Cambios, poco a poco, dentro del socialismo", prometió Raúl Castro en 2007, abriendo esperanzas de apertura en una economía controlada en el 90% por el Estado.

Amigos y enemigos creen que, retirado y sin salir en público desde hace dos años y medio, Fidel Castro ejerce su aún poderosa influencia en la evolución o parálisis de los cambios, como celoso guardián de una revolución que, coinciden unos y otros, dejó su impronta en el siglo XX.