Jorge Eduardo Arellano
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LA HABANA / AFP
Los cubanos deberán apretarse el cinturón ante los anuncios del presidente Raúl Castro de una mayor austeridad, control de recursos y gradual eliminación de gratuidades y subsidios, en medio de una situación económica difícil que frenó cambios que inició en la isla comunista.

“La realidad económica adversa presente durante prácticamente todo el 2008” obligó “a situar en una segunda prioridad el estudio y la adopción de decisiones en asuntos (...) importantes”, dijo Raúl Castro al clausurar la última sesión anual del Parlamento, en la que habló de nuevos ajustes económicos.

Raúl, de 77 años, y quien asumió formalmente la presidencia en febrero ante la enfermedad de su hermano, Fidel (82), mencionó que la situación se agravó con el azote de tres ciclones, que dejaron pérdidas por 10,000 millones de dólares --cerca del 20% del PIB--, el alza de precios de las importaciones de alimentos y la caída de ingresos por exportaciones.

“Ahora sí se acabó el vacilón (los privilegios) y eliminar las gratuidades excesivas es sabio, porque no hay país que prospere regalándolo todo”, declaró a la AFP, Álvaro, un taxista de 76 años, que critica a Fidel por haber “sido demasiado tolerante con los cubanos”.


Salarios de 17 dólares
Raúl Castro criticó la falta de rigor en el trabajo y consideró necesario devolver al salario --el promedio mensual ronda los 17 dólares-- el poder real que perdió con la crisis hace casi 20 años, y convertir el empleo en una necesidad, pues según cifras oficiales, 180 mil cubanos no trabajan ni estudian.

Pedro, un joven que regresaba a su casa la mañana de ayer domingo tras una madrugada de rones, dice que en la isla “nadie trabaja”, pero duda que “Raúl logre meter a este país en cintura”.

Ante las expectativas de los cubanos por medidas económicas y sociales que mejoren su situación, Raúl subrayó que en cada caso se ejecutan “las medidas parciales que han permitido las circunstancias”, y que “se avanzará, sin apresuramientos ni excesos de idealismo, según se disponga de los recursos”.

“No se trata de un cambio en la estrategia económica adoptada” y “no se ha engavetado ninguno de los temas de los que hemos hablado en los últimos tiempos”, añadió.

En diez meses de gobierno, Raúl Castro eliminó algunas “prohibiciones excesivas” y permitió a los cubanos el acceso a hoteles, rentar autos y celulares, comprar computadoras y microondas, e inició el reparto masivo de tierras estatales en usufructo, otorgó créditos, dictó medidas de descentralización y elevó los precios que el Estado paga a los productores, para aumentar la producción de alimentos.


Propone creación
de Contraloría
Ante el Parlamento, el mandatario fustigó el despilfarro de recursos, la falta de control, y sentenció que uno de los “problemas fundamentales” en la isla “es la falta de exigencia sistemática a todos los niveles”.

En ese sentido, propuso la creación de un órgano contralor de los recursos y deberes, con amplio poder, y que estará subordinado solamente al Consejo de Estado que él preside.

Anunció, además, que durante el próximo año se reducirán en un 50% los viajes al extranjero de funcionarios y empresarios, y se eliminará un plan de estímulo para funcionarios, dirigentes y obreros destacados, cuyo subsidio era de más de 60 millones de dólares anuales.

“Hay que ir eliminando las gratuidades indebidas y los subsidios excesivos, de lo contrario, sencillamente, las cuentas no cuadran”, y “actuar con realismo y ajustar todos los sueños a las verdaderas posibilidades”, expresó Raúl.

Dijo que “las gratuidades deben limitarse estrictamente a asegurar a todos los ciudadanos por igual cuestiones vitales como la educación, la salud y la seguridad y la asistencia social”, y que al país le llevará entre tres y seis años recuperar la economía tras el azote de los huracanes.