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RAFAH / AFP
La franja de Gaza se transformó ayer domingo en una gigante procesión fúnebre que de norte a sur reunió a decenas de miles de palestinos que lloraron la pérdida de sus allegados.

En Rafah, toda la familia de Tawfik Jaber, jefe de la Policía del movimiento islamista Hamas, que controla el territorio palestino sometido desde hace 24 horas a los ataques israelíes, se recogió alrededor de su cuerpo.

Envuelto en una bandera palestina, su cadáver salta a la vista en medio de un salón vacío. En los muros blancos, sólo cuelga un retrato del difunto dirigente Yaser Arafat.

La atmósfera es pesada, entre lágrimas de mujeres y gritos de niños. “Él fue un defensor de nuestra causa nacional y de Palestina. Vivió como combatiente, murió como mártir”, dice una de ellas, envuelta en una larga falda negra.

Cada cual da las condolencias, consuela a los allegados. El cuerpo es luego sacado de la casa, y las oraciones fúnebres dejan paso a los gritos de venganza, lanzados por centenares de personas reunidas afuera.


Claman venganza
“¡Venganza, venganza O Ezzedine al-Qassam!”, brazo armado de Hamas, grita la muchedumbre, al transportar el cuerpo hasta el cementerio “de los Mártires” de Rafah.

Tawfik Jaber murió el sábado en un ataque aéreo contra el cuartel general de la Policía, en el centro de la ciudad de Gaza, donde decenas de policías participaban en una ceremonia de entrega de diplomas. Por lo menos 30 de ellos murieron en los ataques israelíes.

Cerca de allí, en el estadio municipal de la ciudad, miles de palestinos se inclinan ante 15 cuerpos alineados en el prado verde. La mayoría son miembros del brazo armado de Hamas.

Uno de ellos es el de Hamuda Hamuda, de 20 años, que murió entre los escombros de uno de los “230 objetivos” alcanzados por la aviación israelí, que lleva a cabo desde el sábado una campaña sin precedente en Gaza, desde la ocupación de los territorios palestinos por Israel en 1967.


Dolor y rabia
“Es una verdadera carnicería... Jóvenes muertos a sangre fría. Fueron alcanzados sorpresivamente por los misiles cuando estaban en los cuarteles”, lamenta Hamdane Hamuda, miembro del clan.

Con rabia en los ojos, agrega: “La resistencia responderá. No sólo con palabras sino con actos”.

“Muerte a Israel, muerte a Estados Unidos”: la consigna se escucha por todas partes en esta jornada de duelo.

De Beit Hanun, al norte, a Rafah, en el sur, pasando por Jan Yunés y Deir al-Balah, las mismas escenas se repiten, mientras que las calles del territorio, vacías de transeúntes, son recorridas por ambulancias que van a socorrer a las víctimas de los continuos ataques.

En la ciudad de Gaza, algunos habitantes apenas comienzan a ser conscientes de la magnitud de la operación israelí, que incrementa aún más el odio hacia Israel y la desilusión ante las reacciones de los países árabes.

“Estoy triste por el estado de la nación árabe. Nuestro pueblo muere sin ser defendido”, dice el imam Hassan, mientras observa su mezquita destruida por un ataque aéreo, en una de las principales calles de Gaza.

Los ataques israelíes causaron hasta el momento 282 muertos, en su mayoría policías de Hamas, y más de 600 heridos, según el último balance de los servicios de urgencia palestinos.

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