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  • AFP

El gobierno colombiano reiteró su rechazo a la intervención extranjera en la entrega de seis rehenes que las FARC prometió liberar. "Si algo ayuda a la liberación de los secuestrados es que la comunidad internacional diga con toda claridad que eso es un crimen atroz (...), que le exige de manera inmediata a las FARC su liberación", dijo el comisionado de paz del gobierno, Luis Carlos Restrepo, en conferencia de prensa.

"Esa presión sana es la que nos ayuda a avanzar en la liberación", dijo Restrepo, en respuesta a una carta de familiares de rehenes al presidente Álvaro Uribe, en la que le pidieron aceptar la participación extranjera en la liberación de seis secuestrados.

El funcionario pidió a los familiares de los secuestrados "que no se dejen manipular por personas que les calientan la oreja con supuestas salidas humanitarias y de paz, cuando en realidad es que se está cayendo nuevamente en el juego de las FARC".

Entrega a Piedad Córdoba
Las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), la principal guerrilla colombiana, anunció el 21 de diciembre la liberación unilateral de seis de los 28 rehenes de carácter político que mantiene en su poder. El grupo rebelde dijo que entregaría a los secuestrados a la senadora opositora Piedad Córdoba, quien a principios del año, junto con una delegación del gobierno de Venezuela, recibió otros seis rehenes de ese grupo.

Córdoba manifestó que pediría la ayuda internacional para el proceso de liberación, y específicamente mencionó al presidente de Venezuela, Hugo Chávez, pero casi de inmediato el gobierno colombiano rechazó cualquier tipo de participación extranjera.

"No creemos que haya espacio para la participación de personalidades internacionales", señaló el viernes el secretario de prensa de la presidencia, César Mauricio Velásquez. Éste, justificó la decisión señalando que el gobierno no quiere que la liberación "interfiera en las relaciones internacionales de Colombia".

Según las FARC, entre los seis rehenes que serán liberados se encuentran los dos últimos políticos que hacían parte de los secuestrados que el grupo armado propone canjear por unos 500 de sus compañeros presos. También serán liberados tres militares y un policía.