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El jefe de ONU, Ban Ki-moon, expresa estar "profundamente consternado" por los ataques israelíes contra dos escuelas auspiciadas por la ONU en la Franja de Gaza. "Estos ataques de parte de fuerzas que ponen en peligro las instalaciones de la ONU que funcionan como lugar de refugio son totalmente inaceptables y no deben repetirse", afirmó Ban.

"Después de los primeros ataques, el gobierno israelí fue advertido de que sus operaciones estaban poniendo en peligro instalaciones de la ONU", afirmó el funcionario.

Los combates entre tropas israelíes y militantes de Hamas se extendieron a las zonas urbanas de la franja de Gaza, donde 40 personas murieron en un ataque a una escuela de la ONU, aumentando así el balance de víctimas a 635, mientras Israel rechazaba toda tregua inmediata.

Un balance anterior había dado cuenta de 30 víctimas mortales entre las personas que se habían refugiado en la escuela de la UNRWA, al norte de la franja de Gaza, para tratar de huir de los enfrentamientos en esa y otras zonas, según los primeros testimonios. El balance de muertos aumentó rápidamente a medida que los equipos de socorro empezaron las tareas de rescate entre los escombros del edificio.

Horas antes, otras dos personas murieron cuando un ataque de la artillería israelí alcanzó otra escuela de la ciudad de Jan Junés, sur de la franja. Y tres personas más fallecieron en otro ataque aéreo contra una escuela del campo de refugiados de Shati, en la ciudad de Gaza, señalaron fuentes médicas.

Dividen la franja de Gaza
Estas acciones se produjeron tras una noche de violentos enfrentamientos en varios barrios de la ciudad de Gaza, Tuffa, Zeitun y Chujaiya, que continuaron en esos sectores y en otras zonas urbanas de Jabaliya, Beit Lahya, norte de la franja, Bureij, Deir el-Balah, centro,  y Jan Junés, sur. "El ejército, israelí, cortó en dos la franja de Gaza y cercó la ciudad de Gaza", reconoció el ministro israelí de Defensa, Ehud Barak.

"Lanzamos esta operación para asestar un golpe duro a Hamas, cambiar las condiciones de vida en el sur de Israel, llevar la calma y la seguridad a los ciudadanos y parar el contrabando de armas hacia la franja de Gaza", añadió Barak, enumerando así los objetivos de la ofensiva israelí, lanzada el 27 de diciembre.

Desde esa fecha, la ofensiva del Estado hebreo -cuyo objetivo declarado es acabar con los disparos de cohetes palestinos contra el sur de Israel- ha causado al menos 635 muertos palestinos -159 de ellos niños- y más de 2.900 heridos, según fuentes médicas palestinas.

Además de los muertos en las escuelas de la ONU, otros dos palestinos, uno de ellos miembro de Hamas, fallecieron por disparos israelíes en el barrio de Cheij Radwan, en la ciudad de Gaza, y un niño de cinco años murió en otro ataque en Jan Junés.

En Zeitun, los cadáveres de ocho miembros de una misma familia -cuatro de ellos niños- fueron sacados de los escombros de su casa, destruida por una bomba israelí. El miedo a los bombardeos acompañaba al empeoramiento de la crisis humanitaria en los 362 km2 del territorio palestino, cuyos 1,5 millones de habitantes ya vivían en míseras condiciones debido al bloqueo impuesto por Israel desde que Hamas se hizo con su control.