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GUATEMALA / AFP

Guatemala es altamente vulnerable a fenómenos naturales como lluvias, inundaciones, sismos y aludes, como quedó reflejado con el derrumbe de un cerro sobre un camino el domingo, que dejó 35 muertos, admitieron ayer martes responsables de emergencia.

Diversas tragedias se generan cada año por causa de las lluvias del invierno centroamericano, de mayo a noviembre, pero también por la sismicidad de las tres placas tectónica que cruzan el territorio, la degradación de laderas y la deforestación causada por el hombre, según la estatal Coordinadora Nacional para la Reducción de Desastres (Conred).

Un portavoz de Conred, Hugo Arvizú, dijo a la AFP que varios de los derrumbes acaecidos en el país en el último tiempo se deben a la gran cantidad de lluvias caídas en el país durante el segundo semestre de 2008.

Datos de la Corred, publicados por la prensa local, indican que de enero a octubre de 2008 hubo 173 derrumbes y deslizamientos de tierra a causa de las lluvias y de la humedad del terreno.

Según la entidad, el último invierno dejó 116 muertos, 113 mil damnificados y 18 mil viviendas destruidas o dañadas, en su mayoría por las lluvias e inundaciones durante una depresión tropical que azotó el país a finales de octubre.


Rescate suspendido
El domingo pasado, un cerro de la comunidad de Los Chorros, en el norte del país, se derrumbó sobre un camino y provocó la muerte de 35 personas, y dejó medio centenar de desaparecidos.

Ayer martes se suspendieron las labores de rescate de quienes desaparecieron bajo toneladas de tierra, debido al riesgo que corrían los socorristas. En ese mismo lugar, a mediados de diciembre, se había registrado otro deslizamiento de tierra, que dejó dos muertos y dos heridos.

De acuerdo con Arvizú, una posible causa del derrumbe del domingo fue la activación de las fallas tectónicas de Chixoy y Polochic, lo que no ha sido confirmado por el Instituto de Sismología de Guatemala.


Los desastres recientes
La historia reciente de desastres en Guatemala data de 1998, cuando el huracán Mitch alcanzó el norte del país, dejando una estela de al menos 300 muertos, principalmente indígenas pobres, que constituyen más del 40% de los 13 millones de habitantes del país.

Le siguió el huracán Stan, que, en 2005, dejó 2 mil víctimas, entre muertos y desaparecidos, especialmente en el área rural, donde se concentra la pobreza que afecta a más del 50% de la población.

Aunque algunas inundaciones son producto de la acelerada deforestación del país, según expertos, al territorio lo cruza una cadena volcánica, tres de cuyos colosos se mantienen en constante actividad, situación que afecta también a las fallas geológicas que tiene el suelo guatemalteco.