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WASHINGTON / AFP

El Congreso de Estados Unidos sostuvo ayer martes una agitada reanudación de sus sesiones, en la que el sucesor de Barack Obama en el Senado fue excluido de su banca antes de prestar juramento, en medio de un escándalo de corrupción, en momentos en que los legisladores deben abocarse a la discusión del plan de rescate económico.

La 110 Legislatura, que concluyó el lunes, dejó su lugar a la 111 con mayoría demócrata fortalecida tras las elecciones del 4 de noviembre.

Roland Burris, el sucesor en el Senado del futuro presidente, Barack Obama, dijo que no fue autorizado a sesionar tras su nombramiento por parte del gobernador de Illinois, implicado en un escándalo por acusaciones de que intentó vender la banca.

“Presenté mis credenciales al secretario del Senado, y fui notificado de que no estaban en orden”, dijo Burris a la prensa a la salida del edificio del Congreso. “No me van a aceptar, no podré ocupar mi banca ni participar en las sesiones”, agregó, asegurando que no buscaba ninguna “confrontación”.

“Ahora consultaré con mis abogados y juntos determinaremos cuál será nuestro próximo paso”, dijo.

Uno de sus abogados, Tim Wright, declaró que el rechazo del Senado era “ilegal”, y que tenía previsto presentar una demanda ante la justicia, con el objetivo de convencer a los legisladores de que revean su decisión.

De hecho, no existe ningún texto legal que se oponga a su nominación.


Afectado por Blagojevich
Cada seis años se renueva un tercio de los 100 senadores estadounidenses, pero en caso de que una banca quede vacante, es el gobernador del estado concernido quien elige al reemplazante.

El asunto es que el gobernador de Illinois, Rod Blagojevich, fue brevemente detenido, acusado a partir de escuchas telefónicas de haber intentado vender la banca.

Desde entonces, decenas de figuras de todas las filas políticas han exhortado al gobernador a renunciar.

“Ninguna persona designada por el gobernador Blagojevich puede representar a Illinois o ser considerada por el grupo demócrata”, advirtió el jefe de la mayoría demócrata en el Senado, Harry Reid.

Hasta el mismo Obama se opuso a que Blagojevich designara a su sucesor.

Burris “es una persona de bien y un competente funcionario del Estado (fue ministro de Justicia de Illinois), pero los demócratas del Senado han expresado claramente hace varias semanas que no pueden aceptar un nombramiento realizado por un gobernador acusado de haber intentado vender ese escaño en el Senado”, declaró Obama.

“No estoy preocupado, porque la nominación es legal”, dijo Burris a la prensa con total serenidad. De hecho, no hay nada en la Constitución que pueda impedirle ocupar el puesto.

Pero lo que menos necesita Obama, que asumirá como presidente el 20 de enero, es una controversia en el Congreso. Sobre todo, cuando necesita el apoyo de los legisladores a su plan de reactivación económica de 775,000 millones de dólares.

Obama, que desde el lunes intenta convencer a los legisladores sobre la importancia del plan de relanzamiento económico, aseguró que “los estadounidenses (...) cuentan conque nosotros tratemos (la crisis) rápidamente y de manera audaz, pero responsable”.

El presidente electo intentaba, además, tranquilizar a los republicanos, preocupados por el costo del plan económico, que podría aumentar luego de que el texto sea analizado por las dos cámaras del Congreso.

El proyecto, que deberá estar listo de acá a febrero, contendrá medidas de impulso económico para la educación, salud, infraestructura, energía y nuevas tecnologías.

Otra nominación en el Senado que genera muchos resquemores es la de Caroline Kennedy, hija del presidente asesinado John F. Kennedy, que aspira a ocupar el puesto que deja Hillary Clinton como senadora por Nueva York.