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JERUSALÉN / AFP

Israel aprobó el miércoles endurecer su guerra con Hamas, el mismo día en que aplicó por primera vez una pausa a sus bombardeos de la ciudad de Gaza para permitir el envío de ayuda humanitaria, y dejó abierta la puerta a una propuesta egipcia de un alto el fuego.

El ministro israelí de Defensa, Ehud Barak, obtuvo luz verde del gabinete de seguridad para ampliar su ofensiva y alcanzar localidades hasta ahora al abrigo de las bombas, como parte de la campaña destinada a frenar los disparos de cohetes palestinos contra territorio hebreo.

Sobre el terreno, el Ejército israelí pidió a los habitantes de Rafah, en la frontera con Egipto, abandonar el lugar inmediatamente y hasta las 06H00 GMT del jueves ante la inminencia de bombardeos contra túneles de contrabando, indicaron testigos.

La aviación israelí lanzó octavillas sobre Rafah advirtiendo que se iba a “bombardear la zona a causa de su utilización por los terroristas para (construir) túneles y almacenar” armas.

Pero Barak también decidió enviar a un representante el jueves a El Cairo para obtener detalles del plan egipcio de un alto el fuego, una resolución que alivió a la comunidad internacional, cada vez más inquieta por el número de palestinos muertos, que en el duodécimo día de guerra rozó los 700.


Ofensiva a tercera etapa
El gabinete de seguridad “aprobó continuar la ofensiva terrestre” y entrar en una tercera etapa “profundizando” sobre el terreno en “zonas pobladas”, señaló a la AFP un responsable israelí, que corresponde a Barak tomar una decisión final.

Los bombardeos israelíes cesaron durante tres horas en un gesto humanitario en la ciudad de Gaza y sus alrededores. Hamas también interrumpió sus disparos de proyectiles.

Los palestinos rápidamente afluyeron a las calles, formando largas colas en las panaderías, que en seguida se quedaron sin nada que vender.

Grupos humanitarios enviaron decenas de camiones con alimentos y combustible a través de la frontera.

Pero los combates se reanudaron, dejando nuevos muertos. Un hombre, sus tres hijos y un sobrino perecieron en un ataque en el campo de refugiados de Jabaliya, según el personal médico.

Después de los ataques israelíes del martes contra escuelas de la ONU, la presión se acentuó para lograr una tregua a esta guerra iniciada el 27 de diciembre.

Amos Gilad, un alto consejero de Barak, viajará el jueves a El Cairo para estudiar los detalles del plan egipcio, presentado el martes por el presidente Hosni Mubarak, junto al jefe de Estado francés, Nicolas Sarkozy.

La propuesta insta a un “alto el fuego temporal”, la apertura de los pasos fronterizos, un diálogo entre israelíes y palestinos sobre la seguridad de éstos y una posible reconciliación entre palestinos bajo una mediación egipcia.

Hamas anunció estar estudiando el plan, y el presidente de la Autoridad Palestina, Mahmud Abas, es esperado en El Cairo para abordar el asunto.

Estados Unidos señaló estar abierto a la propuesta, pero indicó que su secretaria de Estado, Condoleezza Rice, estaba estudiando sus detalles.

Israel insiste en que no habrá alto el fuego hasta que cesen los ataques de Hamas contra su territorio y dejen de entrar armas a Gaza por los túneles con Egipto.


Casi 700 muertos
Al menos 694 palestinos murieron, incluidos un mínimo de 220 niños, y más de 3,100 personas resultaron heridas desde el inicio de la ofensiva israelí, según los servicios médicos de Gaza.

Seis israelíes murieron en combates, mientras que el Estado hebreo asegura haber dado muerte a más de un centenar de combatientes de Hamas.

Centenares de cohetes palestinos impactaron contra el sur de Israel, matando a cuatro personas e hiriendo a decenas.

La ONU pidió una investigación independiente de los ataques israelíes que dejaron 48 muertos el martes en tres escuelas de la ONU, la mayoría de ellos en un centro en Jabaliya.

El Ejército israelí aseguró haber sido atacado por militantes de Hamas que se encontraban en el interior de esta escuela, una información desmentida por la ONU.