Jorge Eduardo Arellano
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BOGOTÁ /AFP
La congresista colombiana Piedad Córdoba, designada por la guerrilla de las FARC para recibir a seis rehenes, planteó al gobierno una fórmula que excluye un garante extranjero en la entrega y que deja la operación en manos del Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR).

Tras una reunión con el alto comisionado para la paz, Luis Carlos Restrepo, Córdoba señaló que el Ejecutivo mantiene su negativa a aceptar participación extranjera en la entrega de los secuestrados, salvo la del CICR.

En tal sentido la senadora opositora, cuya gestión es autorizada por Bogotá, propuso al gobierno que “apelando a la autonomía que (...) reconoce al CICR, éste contrate por fuera del país los recursos (logísticos) necesarios para realizar las operaciones de liberación”.

Córdoba aludía a la entrega hace un año de otros seis rehenes de las FARC, en la cual la logística estuvo a cargo del gobierno venezolano que dispuso de helicópteros y aviones para trasportar a los seis políticos liberados.

“Estamos esperando el buen suceso”, añadió Córdoba al leer una carta que entregó previamente a Restrepo en la Casa de Nariño (sede presidencial).

Posteriormente la congresista se reunió con el delegado en Colombia del CICR, Christophe Beney, tras lo cual dijo a periodistas que está a la espera de que el grupo guerrillero indique el lugar donde se producirá la liberación.

“Cuando ellos (los guerrilleros) ya tengan como algunos sitios definidos de dónde pueden contactarnos, nos informan y ya nosotros miramos y arrancamos” (a recibir los rehenes), puntualizó.

En una comunicación dirigida a Córdoba, difundida el miércoles, las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) exigieron la presencia de un garante internacional en la comitiva que recibiría a los cautivos --dos políticos y cuatro militares--, advirtiendo que la participación del CICR es “insuficiente”.

Los rebeldes justificaron su pedido alegando que el gobierno ha cometido “manipulaciones y abusos” a nombre del organismo humanitario, a cuyos miembros suplantó durante la Operación Jaque, en la que fueron rescatados la franco-colombiana Ingrid Betancourt, tres estadounidenses y 11 miembros de la fuerza pública colombiana, el pasado dos de julio.

Las FARC anunciaron que la liberación de los seis rehenes se hará en dos etapas: primero los uniformados y luego los dos políticos, que son los únicos civiles que quedan en su poder de un grupo inicial de 52 secuestrados que declararon como canjeables por unos 500 de sus militantes en prisión. Actualmente quedan 28 rehenes de ese grupo.