AFP
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La extensa zona agrícola y turística del volcán Poás, epicentro del terremoto de 6,2 grados en la escala de Richter que sacudió el jueves a Costa Rica, sufrió daños ecológicos más graves que los causados por sismos anteriores, dijeron científicos.

Una inspección en el terreno de científicos del Observatorio Vulcanológico y Sismológico de Costa Rica, que depende la Universidad Nacional, reveló que extensiones de bosque virgen y secundario, así como hectáreas de montañas, se desprendieron hacia las profundidades del cauce del río Sarapiquí.

De acuerdo con los expertos, la superficie impecablemente verde ahora presenta manchones color café y en las profundidades descansan miles de árboles y toneladas de tierra blanda, lo que afectó la flora y la fauna y el entorno de la zona del Poás, uno de los mayores atractivos turísticos de Costa Rica.

"El impacto ecológico y ambiental es tal vez uno de los más severos comparados con muchos terremotos que antecedieron", dice el informe del Observatorio, que divulgó el domingo el diario La Nación.

"El impacto sobre la flora y fauna y la vida acuática deberán ser capítulos retomados por especialistas para medir su magnitud", recomendó el estudio de los expertos de este país, que da mucha importancia a la protección del ambiente y la biodiversidad. Los deslizamientos de tierra y crecidas de ríos causados por el peor sismo en 150 años en la región, también arruinaron grandes extensiones de cultivos, principalmente de fresas y plantas ornamentales, que se exportan a Estados Unidos.

Pequeñas aldeas sufrieron los impactos y algunas quedaron convertidas en pueblos fantasma, donde no quedó ninguna casa en pie, como Cinchona, donde los socorristas apoyados por helicópteros militares de Colombia y Estados Unidos trabajaban este domingo en la recuperación de cadáveres bajo los escombros.