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La derecha que gobierna El Salvador desde 1989 y la ex guerrilla izquierdista, hasta no hace mucho enfrentadas con las armas, libran una lucha sin cuartel para tomar el control político de un país que todavía mantiene abiertas las heridas de la guerra civil.

La primera batalla hacia el poder será el próximo domingo en los comicios legislativos y municipales que tienen como principales protagonistas a la Alianza Republicana Nacionalista (Arena, derecha) y el Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN, izquierda).

Basada en recientes encuestas, la jesuita Universidad Centroamericana (UCA) señaló que existe una “imagen clara” de que el FMLN se apresta a aumentar su cuota de poder político institucional “con grandes posibilidades” incluso de ganar las elecciones presidenciales, que se realizarán en marzo.

El partido que domine el Congreso unicameral de 84 escaños, además de impulsar las leyes de su interés, tendrá la oportunidad de incidir en la elección de los magistrados de la Corte Suprema de Justicia, en el nombramiento de funcionarios como el Procurador General, el Fiscal General de la República, el procurador para la Defensa de los Derechos Humanos y el presidente de la Corte de Cuentas (Contraloría).

Además, el partido que gane la elección presidencial del 15 de marzo tendrá derecho a la presidencia del Tribunal Supremo Electoral (TSE).

4.2 millones de electores
Para las elecciones del domingo están convocados 4.2 millones de salvadoreños, que elegirán a los diputados al Congreso, así como a 20 representantes ante el Parlamento Centroamericano y a 262 alcaldes de igual número de municipios del país.

Según una proyección de la UCA, para que el FMLN obtenga la mayoría simple en el Congreso deberá tener al menos 1,046,718 votos, lo que representa el desafío de superar su mayor caudal, que obtuvo en la contienda presidencial de 2004 (812,519 votos).

En el Congreso, las decisiones por mayoría simple se toman con 43 votos, y las de mayoría calificada requieren 56.

En el presente escenario polarizado por Arena y el FMLN, los partidos del llamado centro “afrontan dificultades para convertirse en el equilibrio del Congreso”, comentó a la AFP la directora del Instituto Universitario de Opinión Pública, Jannet Aguilar.

Para Aguilar “no es negativo” que predominen dos fuerzas, “lo negativo son las actitudes con las que se manejan (Arena y el FMLN) y los pocos espacios de negociación que le dan a otras fuerzas políticas de centro”.

A pesar de las proyecciones marcadas por las encuestas, los analistas de derecha albergan la esperanza de un voto “más racional” que, según ellos, mejoraría las posibilidades de Arena.

“Para estas elecciones del 18 de enero las cosas no se presentan tan claras, no se corre el riesgo de inclinar más la balanza hacia un sector, como en la elección presidencial del 15 de marzo”, aseguró a la AFP el analista Juan Héctor Vidal. Para las presidenciales figura como favorito el candidato presidencial del FMLN, Mauricio Fúnes, por delante del candidato de Arena, Rodrigo Ávila.

Para Vidal, otrora director ejecutivo de la Asociación Nacional de la Empresa Privada, “lo mejor para el país” sería un reparto de fuerzas en el Congreso.

En los últimos 19 años ningún partido ha tenido la mayoría simple, pero Arena ha formado alianzas y ha dominado las decisiones parlamentarias.