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Dos meses han transcurrido desde que una foto en la que aparece saludando al presidente chino, Hu Jintao, mostró a mediados de noviembre la última imagen en actividad del ex líder cubano Fidel Castro.

La salud de Fidel Castro --“enemigo número uno” de los exiliados cubanos que se refugiaron en Miami--, las incógnitas que siembra su larga ausencia y rumores sobre su muerte volvieron a instalarse en esta ciudad, “la otra Cuba”, según la llaman muchos de los que partieron.

Días atrás, en el 50 aniversario de la revolución que el siempre locuaz Fidel lideró en la mayor isla del Caribe, mereció de su parte apenas un brevísimo y frío mensaje de felicitaciones “al pueblo heroico”.

Visto en público por última vez hace dos años y medio, las “reflexiones del comandante” en la prensa oficial eran su más reciente vehículo de contacto, pero no se publican desde hace un mes.

“Decir si Fidel ha muerto o no, sólo nos lleva a conjeturas que no podemos hacer”, dijo a la AFP Janisett Rivero, del Directorio Democrático Cubano, en permanente contacto con la oposición en la isla.

“Lo que sí podemos decir es que se palpa un mayor nerviosismo en Cuba, y aumentó la represión contra opositores en las últimas semanas”, agregó.

“Creo que el clima que se está viviendo es porque el descontento popular crece, porque el gobierno está perdiendo terreno y tal vez porque pierden definitivamente a su líder”, opinó.

¿Estado terminal?
Mientras versiones sobre un “estado terminal” de Fidel corrían por la red, en Miami la Policía conversó el miércoles con organizaciones del exilio para analizar medidas de seguridad si se produjera un anuncio sobre la muerte de Fidel.

“Estamos hablando con nuestros colaboradores locales y federales, aunque no tenemos ninguna información que nos diga que exista algún cambio” en la situación en Cuba, dijo al diario The Miami Herald el portavoz de la Policía de Miami, Delrish Moss.

En las últimas semanas, varios presidentes latinoamericanos, como el panameño Martín Torrijos y el ecuatoriano Rafael Correa, estuvieron en Cuba, pero no pudieron ver a Castro, según informaciones posteriores a sus visitas.

“El desfile de presidentes por La Habana ya parece parte de un funeral... ¡y encima se van sin verlo!”, dijo a la AFP Pedro González Munne, exiliado cubano y editor en Miami del diario electrónico La Nación Cubana.

“Fidel es hoy sólo un símbolo, como un monumento en una plaza”, agregó González Munne.

Durante su mensaje radial semanal, el presidente venezolano Hugo Chávez, principal interlocutor del ex presidente de Cuba en los últimos años, se refirió elípticamente el domingo a una eventual muerte de Fidel Castro.

“Sabemos ya que el Fidel aquel que recorría calles y pueblos con su estampa de guerrero, con su uniforme, y abrazando a la gente ya no volverá. Quedará en el recuerdo”, dijo.

Las discusiones sobre la salud de Castro entretienen a veteranos del exilio que se reúnen en los cafés cubanos que abundan en el centro de Miami y en la Pequeña Habana.

En cambio, el asunto es indiferente a los jóvenes cubano-americanos, que están más preocupados por los problemas de empleo y las dificultades económicas en Estados Unidos que por lo que pasa en la isla.

Miguel Calleja, un cubano de 37 años que trabaja en un restaurante, cree que cuando Fidel muera la noticia se va a conocer enseguida en Miami. “Aquí tenemos más información de lo que pasa en Cuba que los cubanos allá”, consideró.

Para el doctor José Alfonso, ex cirujano militar del Ministerio del Interior cubano, la ausencia de Fidel pasa por una cuestión de imagen.

“No creo que Fidel Castro haya muerto. Simplemente que no quieren mostrarlo en el estado que está”, opinó.

“He regresado hace unos días de Cuba, y todo el mundo estaba muy tranquilo, incluso muchos funcionarios que conozco estaban de vacaciones y no lo hubieran hecho si algo así ocurriera”, dijo Alfonso, analista político cubano en la Radio 1140 de Miami.

Versiones sobre la muerte o resurgimiento con nuevos bríos del padre de la revolución cubana surgieron varias veces en Miami desde que el ex presidente, de 82 años, enfermó gravemente en julio de 2006 y dejó el poder.

Alfonso señala que la inteligencia cubana “es experta en sembrar rumores” referentes a Fidel Castro “con los que mantiene la atención”, en la isla y fuera de ella, sobre su cada vez más endeble figura.