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WASHINGTON / AFP

Una crisis económica sin precedentes, Estados Unidos comprometido en dos guerras y un conflicto interminable en Medio Oriente: Barack Obama necesitará todo su carisma para generar confianza tras ocho años de gobierno de George W. Bush, pero no tiene una varita mágica.

Ensalzado con un fervor popular extraordinario, que lo acompañó también el sábado a lo largo de un recorrido en tren desde Filadelfia (Pensilvania, este) a Washington, el inminente 44º. presidente de Estados Unidos sabe que no tiene derecho a decepcionar a sus seguidores.

“Primer presidente negro. Más vale que sea bueno”, dijo su hija, Malia, de 10 años, refiriéndose al discurso de investidura que Barack Obama pronunciará hoy martes a mediodía (17H00 GMT) en el balcón del Capitolio, según una anécdota divulgada por el diario The Washington Post.

Obama cuenta con su oratoria para que los estadounidenses recuperen la confianza, tras los sombríos episodios de la era Bush: los atentados del 11 de septiembre de 2001, los reveses militares en Irak y Afganistán y la crisis económica.

La necesidad de recibir buenas noticias es tal, que el piloto del avión que acuatizó el jueves de emergencia en el río Hudson, en Nueva York, salvando la vida a todos los pasajeros y la tripulación, se ha convertido en un héroe nacional. Y mereció un par de llamadas telefónicas, de Bush y de Obama.


Hay mucho por hacer
A la espera de incorporarse al Salón Oval, Barack Obama no se cansa de recordarles a sus compatriotas la gravedad de la situación, como para advertir que no podrá componer todo el entuerto con una varita mágica, cualesquiera hayan sido las promesas de campaña.

“Sabemos que hay trabajo que hacer. Sabemos que Estados Unidos está en una encrucijada: un país en guerra, una economía tambaleante, un sueño americano que parece evaporarse”, constató en una parada de su tren en Wilmington (Delaware, este).

En su discurso de investidura, el más importante de su carrera, “Obama estará como en una cuerda floja”, estimó el politólogo Buddy Howell, de la Universidad Denison. “Hay que ser realistas recordando que estamos en crisis, pero habrá que contraponer esto con el espíritu de optimismo”.

El interesado ya comenzó a seguir este consejo a principios de mes, al declarar: “La ruta será larga. El costo será duro. Puede que no lo logremos en un año o incluso durante un mandato presidencial, pero yo jamás había estado tan lleno de esperanzas de que lo lograremos”.

“Es probable que las cosas empeoren antes de mejorar”, ha advertido además, como para convencer al Congreso a votar lo más rápidamente posible su gigantesco plan de rescate económico de 825,000 millones de dólares.

En el plano internacional, Obama también genera grandes expectativas. El vicepresidente electo Joe Biden se manifestó “inquieto” a fines de diciembre por las esperanzas que en el extranjero se han depositado sobre él.

“Me contactaron muchos dirigentes mundiales (...), tienen muchas ganas de tener un líder estadounidense que tenga una política que refleje nuestros valores y alguien con quien puedan hablar”, declaró a la cadena CNN.

Obama es particularmente esperado en el escenario de Medio Oriente, en momentos en que se celebra en Egipto una cumbre de dirigentes árabes y europeos para lograr el fin de las hostilidades entre Israel y Hamas en Gaza.

Para David Mendell, autor de la biografía “Obama, from promise to power” (Obama, de la promesa al poder), el futuro presidente podría “tener un efecto en los países musulmanes donde la gente odia a Estados Unidos”.