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LA HABANA / AP
Cautela y esperanzas. Barack Obama, el primer presidente negro de Estados Unidos, centró las expectativas de América Latina que observará con detenimiento si el nuevo mandatario cumple propuestas de campaña.

El secretario general de la Organización de Estados Americanos, José Miguel Insulza, aseguró que los países de la región esperan más comprensión del nuevo mandatario.

“Una relación en la que nadie trate de imponer sus términos y se busquen acuerdos y consensos... más que un cambio de tema, es un cambio de estilo”, manifestó Insulza a una radio de su natal Chile.

La presidenta chilena Michelle Bachellet envió sus buenos augurios a Obama. “Bien sabemos que la crisis económica y los efectos sociales que ella genera constituyen un reto gigantesco para el nuevo gobierno, y dada la gravitación de Estados Unidos en el mundo... Desde aquí le enviamos nuestros mejores deseos”, dijo.

En los más remotos rincones del continente no pasó inadvertido el color de la piel del nuevo gobernante. “La gente aquí se ve representada en Obama, ¡imagínese un presidente afrodescendiente en el poder de la primera potencia!”, dijo desde Colombia el alcalde Elver Montaño, del municipio de Puerto Tejada, donde la mayoría de la población es negra.

Los presidentes Luiz Inácio Lula da Silva, de Brasil, y Rafael Correa, de Ecuador, recientemente reclamaron cambios en la política de Washington hacia América Latina, y, en particular, el levantamiento del embargo a Cuba.


Entusiasmo en Cuba
Algunos anuncios de Obama han entusiasmado a las autoridades cubanas: el cierre de la cárcel en la base naval de Guantánamo, eliminar las restricciones para los viajes de residentes en Estados Unidos a la isla, y levantar las limitaciones para el envío de remesas.

El presidente Raúl Castro aprovechó recientemente una entrevista para enviar un mensaje a su colega del norte: la isla está interesada en mantener “en un lugar neutral” un dialogo bilateral.

“Habrá llegado el momento de hacer efectivas las esperanzas de cambio”, expresó Ramón Sánchez-Parodi, un analista cubano, ex jefe de la Sección de Intereses de la isla en Estados Unidos entre 1977 y 1989.

Según Sánchez-Parodi, en un artículo publicado el martes por el diario oficial Granma, “se mantiene el interrogante” sobre cuál realmente será la política exterior de Obama, pues deberá lidiar con un “establishment” estadounidense que rechazará reformas cuando “considere que afecta sus intereses”.