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CIUDAD GAZA / AP
El secretario general de las Naciones Unidas, Ban Ki-moon, inspeccionó ayer martes la devastación causada en la Franja de Gaza por la invasión israelí --incluyendo ataques a la sede central de la ONU--, mientras los gobernantes de Hamas, jubilosos por haber sobrevivido, efectuaron mítines triunfalistas en medio de las ruinas.

Miles de partidarios de Hamas colmaron una plaza frente a los restos del edificio del Parlamento en la ciudad de Gaza, que resultó dañado fuertemente por un ataque aéreo israelí al comienzo de la guerra. Dos hombres portaban un cartelón en hebreo que rezaba: “La resistencia será victoriosa, Israel ha sido derrotado”.

Israel y Hamas acataron el cese de fuego el domingo, después de una ofensiva que costó las vidas de unos 1,300 palestinos, según funcionarios de salud en Gaza, y 13 israelíes. Se anticipaba que el resto de la infantería israelí se retiraría el martes si se mantenía el cese del fuego, dijeron funcionarios de la defensa.

Israel montó una ofensiva terrestre y aérea contra Hamas el 27 de diciembre, en un esfuerzo por forzar a los milicianos de Gaza a cesar sus ataques con cohetes al sur de Israel y desbaratar el contrabando de armas. La lucha cesó antes de que Israel lograra esos objetivos.

Ban se aprestaba a visitar tres instalaciones de la ONU que fueron escenario de lucha durante la guerra, incluyendo una escuela donde el cañoneo israelí mató a unos 40 palestinos que habían buscado refugio. Se detuvo ante la sede central de la ONU en Gaza, que fue seriamente dañada por el ataque israelí. El edificio seguía ardiendo durante su visita.


Un minuto de silencio
En una ceremonia entre los restos humeantes, Ban pidió a la multitud que observara un minuto de silencio por las víctimas de la ofensiva.

“Para mí, como secretario general, ha sido particularmente preocupante y doloroso no poder haber terminado esto más rápidamente”, dijo. Advirtió que la tregua es frágil y pidió a Israel y Hamas que demuestren “el máximo de moderación”.

El secretario general de la ONU luego fue al poblado israelí de Sderot, que ha sido frecuente blanco de los cohetes lanzados por los palestinos desde Gaza, y expresó su solidaridad con los habitantes.

“Ustedes viven cada día con la amenaza de que caiga un cohete del cielo. Ningún ser humano puede vivir así”, dijo Ban. “Mi expectativa es que se respeten las leyes humanitarias y las vidas de civiles, en vez de ser violadas como hace el Hamas”. La situación es “pasmosa e inaceptable”.

Aun así enfatizó que las fronteras de Gaza deben reabrirse, arguyendo que en el largo plazo el embargo económico aplicado por Israel y otros países sólo alimentará el fanatismo en Gaza. “La desesperación sólo beneficia a Hamas”, expresó.