Jorge Eduardo Arellano
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LA PAZ / AFP
Las religiones católica y protestante se han convertido en duras opositoras a la Constitución que el presidente Evo Morales intenta hacer aprobar el domingo en referendo, alertando sobre la amplia interpretación que permite el texto a temas tan sensibles como el aborto o el matrimonio entre homosexuales.

Las Iglesias Evangélicas Unidas (IEU), que agrupan a media docena de las más influyentes denominaciones protestantes, expresaron sus observaciones a la nueva norma legal, sumándose, casi en el mismo tono, a las manifestadas por la Iglesia Católica, de influyente opinión en el país.

“Nosotros analizamos los peligros de esta propuesta. Hay cinco aspectos que preocupan, como Dios y el Estado, la familia, los derechos sexuales y reproductivos, la educación y la propiedad privada. Esos son los puntos que más nos interesa aclarar”, afirmó el presidente de IEU, José Luis de Losantos.

Los evangélicos consideran que la nueva Constitución no coloca a la familia como la base de la sociedad boliviana, y que su redacción ambigua podría permitir los matrimonios entre homosexuales.

Asimismo, consideran que el no reconocimiento de la vida desde la concepción abriría el riesgo de la legalización del aborto.

Sobre la educación, los protestantes temen que al establecerse una educación laica, no se respete la religión en sus escuelas, colegios y universidades.


Temor por los templos
En el caso del respeto a la propiedad privada, los evangélicos creen que sus templos e instalaciones serán declarados fuera de una “función económica y social” y que, por lo tanto, estarán sujetos a expropiación.

La posición de las Iglesias Evangélicas Unidas se suma a las manifestadas el fin de semana por la Iglesia Católica, que manifestó sus preocupaciones casi sobre los mismos temas.

La Conferencia Episcopal Boliviana, la organización colegiada de obispos, también declaró sus temores sobre el futuro de las libertades de prensa e información que, de acuerdo con la Constitución, deben estar sujetas a los principios de “veracidad y responsabilidad”.

Los temores religiosos --en un país donde cerca del 80% de la población profesa las religiones católica o evangélica-- se han convertido en los últimos días en el principal tema de debate, que se sumó a las críticas de partidos de derecha y empresarios privados sobre los excesivos beneficios que gozarán los 36 pueblos indígenas y aborígenes, algunos en fase de extinción.

El gobierno, en cambio, señaló que todos esos temores son infundados, porque la nueva ley fundamental no permite los abortos ni los matrimonios entre homosexuales y defiende la libertad de culto, una demanda planteada --según el oficialismo-- por toda la sociedad.

Morales, el primer promotor de la nueva ley fundamental y que aparece todos los días con discursos a favor, pidió a quienes critican esta norma que “deben decir la verdad de cara al pueblo y no acudir a la mentira para desarrollar su campaña por el No”.

“Que lean ante el pueblo boliviano en qué artículo se legaliza el aborto, que lo digan, que no simplemente interpreten. Nosotros somos los más defensores de la vida”, afirmó el mandatario, quien confía en un triunfo, basado en su victoria en el referendo de agosto pasado, cuando fue ratificado con el 67,4% de los votos.