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Ex detenidos, defensores de derechos humanos y funcionarios gubernamentales en todo el mundo aplaudieron la decisión del presidente Barack Obama de cerrar el centro de detenciones en la base naval de Guantánamo, diciendo que la medida ayudó a restaurar la fe en Estados Unidos.

El investigador de torturas de la ONU, Manfred Nowak, dijo que la noticia de que Obama va a emitir la orden de cerrar la prisión, revisar los juicios militares a sospechosos de terrorismo y poner fin a los métodos crueles de interrogatorio fue una señal inicial de buena voluntad del nuevo gobierno estadounidense. Pero advirtió que el cierre de la prisión requerirá otras decisiones difíciles y que los prisioneros dejados en libertad deberían poder demandar a Estados Unidos si fueron maltratados.

"Justicia significa también mirar al pasado", dijo Nowak. El austríaco Nowak, un profesor de derecho que fue designado en el 2004 como investigador independiente de torturas para las Naciones Unidas, dijo previamente que según testimonios fiables en su poder, algunos prisioneros en Guantánamo fueron torturados.

Cierre en un plazo de un año
El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, firmó, en su segundo día de gobierno, un decreto que ordena el cierre del centro de detención en la bahía de Guantánamo en un plazo de un año.

Obaja firmó el decreto rodeado por militares y funcionarios de su gobierno en la oficina Oval de la Casa Blanca, tras una reunión en la que se discutió sobre los métodos de interrogatorio y la política de detención de los sospechosos de terrorismo. El presidente también decretó el cumplimiento de la Convención de Ginebra sobre prisioneros de guerra.

Con estos decretos y otros dos firmados en la misma ocasión por el mandatario norteamericano, "el mensaje que enviamos al mundo es que Estados Unidos tiene la intención de continuar el combate entablado contra la violencia y el terrorismo, que lo haremos con vigilancia, eficiencia y respetando nuestros valores y nuestros ideales", aseveró. Los estadounidenses saben, "como dije en mi investidura, que no perpetuaremos el falso dilema entre nuestra seguridad y nuestros ideales", aseguró Obama.

Alegre noticia
"Nos embargó la alegría cuando escuchamos la noticia", dijo Ali al-Shamrani, que vive en Riad, la capital de Arabia Saudí. Dijo que su sobrino Mohammed al-Shamrani, de 35 años, ha estado detenido en Guantánamo desde hace ocho años tras ser capturado en Afganistán mientras realizaba tareas de ayuda humanitaria.

"La decisión de Obama es muy buena y nos sentimos optimistas de que Mohammed salga libre muy pronto. Obama está corrigiendo los errores de su predecesor. Él es un hombre justo y bueno, y esperamos que lo hará mejor que Bush", dijo al-Shamrani. El saudí Jomaa al-Dosari, de 35 años, salió en libertad hace un año, tras pasar seis en Guantánamo. "Cuando oí la noticia me dije: 'Ojalá Obama hubiése sido elegido hace años. Guantánamo no habría ocurrido'''.

Husain Naqi, un funcionario de la Comisión de Derechos Humanos de Pakistán, dijo que la decisión de cerrar Guantánamo muestra que Obama es un hombre que cumple sus promesas."Guantánamo ha dañado enormemente la imagen de Estados Unidos en todo el mundo. La decisión de cerrar el centro de detenciones pudiera ayudar a mejorar la imagen y la confianza en el gobierno estadounidense", dijo Naqi por teléfono. "Obviamente, Obama está cumpliendo sus promesas. Todo el mundo debería cumplir sus promesas".

Pierre Kraehenbuehl, jefe de operaciones del Comité Internacional de la Cruz Roja, dijo que el proceso del cierre de Guantánamo sería seguido de cerca por su organización. "La cuestión ahora es cómo será cerrado y qué significará para los detenidos que están allí", dijo a reporteros durante una visita a Estocolmo. "Es ciertamente un asunto que deseamos discutir con el nuevo gobierno estadounidense", dijo.

El canciller indonesio Hassan Wirajuda manifestó que su país espera poder ahora hablar con uno de sus ciudadanos que está aún detenido en Guantánamo. Indonesia desea hablar con el presunto alto operativo de al-Qaida Hambali, sospechoso de vínculos con los secuestradores de los aviones capturados en los ataques terroristas del 11 de septiembre del 2001 en Estados Unidos.