•  |
  •  |
  • END

BASE NAVAL DE GUANTÁNAMO / AFP
La prisión de la base naval estadounidense de Guantánamo, cuyo cierre ordenó ayer jueves el presidente estadounidense Barack Obama, es un símbolo de los excesos de la “guerra contra el terrorismo” de su predecesor George W. Bush.

Más de 800 hombres y adolescentes pasaron por el centro desde que se creó en enero de 2002, y unos 245 aún se encuentran allí, la mayoría desde hace años, sin acusación.

Las celdas a cielo abierto de esa base situada en el extremo oriental de la isla de Cuba, donde se encerró a los 23 primeros detenidos --cuyas fotografías en uniforme naranja y con la cabeza enfundada en una capucha negra dieron la vuelta al mundo-- han sido invadidas desde hace un tiempo por la vegetación y las iguanas.

Hoy, la mayoría de los presos se encuentra en celdas de aislamiento individuales construidas con base en el modelo de las cárceles estadounidenses de alta seguridad.

Los detenidos sólo salen de sus celdas, permanentemente iluminadas, dos horas por día a un espacio apenas más grande. Los más peligrosos llevan un traje anaranjado. La mayoría están vestidos de color beige y los más cooperadores de color blanco.

Unos 60 fueron absueltos de la denominación “combatiente enemigo”, que según el Pentágono justificaba su detención. Pero siguen encerrados porque no pueden regresar a sus países de origen, que no quieren acogerlos o que pretenden juzgarlos, según Washington.

Estos presos se encuentran en otro edificio de la prisión, con dormitorios comunes y un comedor también común.

La prisión de Guantánamo es también conocida por sus salas de interrogatorio.


Torturas, maltratos…
Según el relato de la mayoría de los liberados, durante los interrogatorios se les sometió a maltratos, asimilables según sus abogados a la tortura: privación de sueño, exposición a temperaturas extremas, música a fuerte volumen u obligación de permanecer durante horas en posiciones incómodas.

Muchos relataron también que los guardianes les impedían rezar o que eran sometidos a constantes registros corporales íntimos y a insultos.

Situada en una base naval bajo administración estadounidense, que Washington alquila a Cuba desde 1903, la prisión es invisible desde la mayor parte de zonas habitadas de la bahía de Guantánamo.

Además de los 750 militares presentes en la base, más de 2,500 extranjeros, en su mayoría filipinos y jamaiquinos, trabajan allí, en particular en la prisión. Tres inmigrantes cubanos viven también en la base.

Siete años después de la creación de la prisión, unos 20 detenidos han sido inculpados de crímenes de guerra, y sólo tres han sido juzgados, uno de ellos aún sigue encerrado en Guantánamo.

Al final de su mandato, el propio Bush afirmó en varias ocasiones su “objetivo” de cerrar el centro de detención. Su secretario de Defensa, Robert Gates, había ordenado a sus tropas a mediados de diciembre que le indicasen cómo se podría conseguir.