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LA PAZ / AFP
Bolivia votará el domingo una nueva Constitución de corte estatista e indigenista que, si es aprobada, permitirá al presidente Evo Morales, en posición de fuerza frente a una oposición debilitada, iniciar una era de cambios y aspirar a un nuevo mandato de cinco años.

Esta nueva Constitución, que remplazaría a otra vigente desde 1967, conferiría al Estado el predominio de los recursos naturales, pondría en marcha gobiernos autónomos regionales y otorgaría reivindicaciones ancestrales a los indígenas.

Morales, que en agosto pasado superó un referendo revocatorio con 67% de los votos a favor, tiene razones para pensar que con su popularidad podrá hacer pasar sin dificultad esta Carta Magna tan importante para él.

Aunque no hay sondeos, “no hay duda de que el “No” no puede ganar”, dijo a la AFP el francés Hervé do Alto, especialista en ciencias políticas, quien destacó la “ausencia de movilización de campaña electoral y la escasa movilización de la población”.

El país está en calma en víspera del referendo, pero el camino estuvo plagado de episodios violentos en los últimos dos años por el choque de visiones entre el gobierno y los sectores conservadores que ocuparon el escenario político durante los últimos 20 años.


La violencia en Santa Cruz y Pando
La confrontación llegó a un punto de violencia extrema que estalló en los departamentos opositores de Santa Cruz y Pando, con un saldo de al menos una docena de campesinos leales a Morales muertos en septiembre pasado.

Esta escalada, que hizo temer una guerra civil, mostró las enormes diferencias entre el Ejecutivo, empeñado en sacar adelante su Constitución, y cinco departamentos --Santa Cruz, Tarija, Chuquisaca, Beni y Pando--, opositores a Morales, empeñados en que se respeten sus anhelos autonómicos, considerados “separatistas” por el gobierno.

Tras estos episodios, un acuerdo político en el Congreso en octubre permitió la convocatoria al referendo. En dicho acuerdo, alrededor de 150 artículos (sobre más de 400) fueron modificados.

Frente a una oposición debilitada, pero aún muy activa, Morales llamó la noche del jueves a una victoria contundente para darle un “mazazo” el domingo a los “vendepatrias” de la derecha que, según él, retrasan el avance hacia la construcción de un “nuevo país con igualdad para todos”.