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La Paz / AFP
Las cuatro regiones más ricas de Bolivia ponían en marcha ayer, con concentraciones callejeras, un proceso de autonomía rechazado por el gobierno de Evo Morales, que anticipó que no tolerará una secesión y encabezó actos en la capital en apoyo a la nueva Constitución.

La región agroindustrial Santa Cruz (este), la gasífera Tarija (sur), la ganadera Beni (noreste) y la forestal Pando (norte) -que concentran dos tercios de la riqueza nacional- presentaban sus estatutos para tomar el control de impuestos, policía, justicia, migración, ciudadanía e hidrocarburos, entre otros.

La tensión llevó a Evo Morales, un indígena izquierdista, a colocar a las fuerzas armadas en estado de alerta y advertir que los militares defenderán la integridad territorial boliviana.

“Estas propuestas autonómicas ni siquiera tienen corte federalista, tienen corte divisionista”, afirmó por su parte el vicepresidente Alvaro García.

Representantes diplomáticos de la Unión Europea estuvieron reunidos la noche del viernes con Evo Morales, a quien le hicieron conocer la preocupación de sus respectivos países por el creciente clima de confrontación política y regional en Bolivia, informó el sábado el vocero presidencial.

“Se han intercambiado criterios y la posibilidad de que ellos puedan ser veedores de un posible diálogo con los prefectos y el presidente Evo Morales”, dijo Alex Contreras.

El centro de Santa Cruz estaba inundado ayer de banderas verdes y blancas de los pobladores que apoyan la demanda de una muy fuerte autonomía respecto de las regiones montañosas, asiento del gobierno central y con mayoría de población indígena.

Morales es el “culpable de dividir al país”, dijo César González, un universitario que participó en la huelga de hambre exigiendo la aprobación de la autonomía ‘de facto’.

Esto “es lo mejor para Santa Cruz”, acotó Carlos Vargas, un conductor de taxi que seguía con atención el discurso del prefecto Rubén Costas, en el acto de proclamación de la autonomía.

Los constitucionalistas coinciden en que esos estatutos autonómicos no tienen respaldo legal ni constitucional, pero que son una muestra de la voluntad de esas regiones de avanzar en pos de la autonomía del poder central concentrado hace más de un siglo en La Paz.

Los cuatro departamentos aceleraron sus proyectos tras la decisión del gobierno central de reducirles sus presupuestos anuales para financiar una renta a la vejez y de aprobar una nueva Constitución en la Asamblea Constituyente sin consenso con la oposición.


Autonomía radical
Juan Carlos Urenda, uno de los principales ideólogos autonomistas de Santa Cruz, ha reconocido que ésta “es una autonomía radical más que federalista, ya que los sistemas federales son simétricos. Todas las provincias se convierten en estados federales. Éste es un proceso de autonomía radical y sui generis”.

Entretanto, en La Paz miles de indígenas marcharon hacia el centro de la ciudad enarbolando banderas bolivianas y la ajedrezada y multicolor ‘wiphala’, símbolo distintivo de los grupos aborígenes de Bolivia, para participar de una manifestación oficialista en apoyo al proyecto de Constitución, aprobado sin la asistencia de la oposición.

Previamente se realizó un desfile de los pueblos, organizaciones y movimientos sociales, entre ellos 36 etnias indígenas de todo el país, constató un periodista de la AFP.

El texto de la nueva Constitución fue entregado el viernes al vicepresidente y presidente del Congreso, Álvaro García. Para entrar en vigor habrá que esperar dos referendos: uno para resolver las condiciones de propiedad sobre la tierra y otro para aprobar el texto global de la nueva ley fundamental.