Jorge Eduardo Arellano
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Bogotá/EFE
El presidente colombiano, Álvaro Uribe, dijo ayer que los jefes de las FARC ya no gozan de comodidades de antaño, al tiempo que aseguró que si no se pueden capturar quedarán “condenados a comer raíces”.

En alusión al máximo cabecilla de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), Manuel Marulanda y al también cabecilla Jorge Briceño, Uribe precisó que “hoy están escondidos y el Gobierno detrás de ellos. En la esperanza de que algún día, si no los podemos capturar, queden condenados a comer raíces.”.

En un consejo comunal, en la población colombiana de la Jagua de Ibirico (norte), Uribe instó nuevamente a que los guerrilleros que tienen secuestrados a los llamados canjeables, se entreguen y los liberen, con la seguridad de que recibirán los beneficios de ley y las recompensas en dinero prometidas.

Precisó: “allá está tan secuestrada la doctora Ingrid Betancourt como los guerrilleros que la cuidan. ¿Qué estamos ofreciendo? La libertad para ambos.”.

Las FARC tienen en su poder a un grupo de personas, entre ellas la ex candidata presidencial, la colombo-francesa Ingrid Betancourt, tres norteamericanos, policías, militares y políticos, a quienes buscan cambiar por medio millar de rebeldes presos de Colombia y dos extraditados a Estados Unidos.

De otro lado, el presidente Uribe le pidió al Ejército colombiano acabar con las llamadas “bandas emergentes”, de las que dijo están compuestas por narcotraficantes.

Igualmente, se mostró preocupado porque “se hable de oficiales del Ejército que son amigos de esos bandidos (...) este tema sólo se arregla hablando con claridad, no con chismecitos de cóctel, a esos bandidos hay que acabarlos” y reiteró que no puede haber la más mínima “duda sobre la transparencia de los oficiales de nuestras fuerzas militares”.