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Un hombre de 46 años, condenado a muerte en Texas por matar a un compañero de prisión, fue ejecutado con una inyección letal, según informó el departamento de Justicia estatal.

"Amo a mi familia, gracias por su apoyo, estoy en paz. Los amo y amo a mis hijos. Hasta pronto", fueron las últimas palabras del condenado.

Conocido según la prensa local por dirigir la "pandilla de la prisión de Texas", Ricardo Ortiz purgaba una pena de prisión por numerosos asaltos cuando fue acusado de haber asesinado a un compañero en la cárcel de El Paso Texas. El 17 de agosto de 1997, "le inyectó una dosis mortal de heroína a Geraldo García para asegurarse de su silencio", explicó en un comunicado el ministerio de Justicia de Texas.

Según esa fuente, testigos explicaron que Ortiz creía que Geraldo García, de 22 años, reveló a la policía su papel en numerosos asaltos a bancos.