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LA HABANA / AFP

El gobierno cubano entregó más de 45,500 terrenos ociosos en usufructo en los últimos cinco meses, como parte de las medidas que impulsa el presidente Raúl Castro para aumentar la producción y reducir la elevada importación de alimentos, según un informe divulgado este lunes.

Durante una reunión de autoridades provinciales y municipales encabezada por el vicepresidente Carlos Lage, el viceministro de Agricultura, Alcides López, informó que se revieron hasta la semana pasada un total de 96,419 solicitudes, de las cuales fueron aprobadas 45,518.

“El monto solicitado asciende a 657,896 hectáreas”, precisó el diario Granma, órgano del gobernante Partido Comunista de Cuba (PCC, único). Según el rotativo, Lage manifestó que la entrega de tierras ociosas “requiere el máximo de atención”, y “exige hacerla bien y rápido, sin burocracia, sin demoras innecesarias, con un trabajo exigente, permanente y bien controlado”.

Raúl Castro, quien asumió la presidencia hace un año en lugar de su hermano Fidel --enfermo desde julio de 2006--, declaró la producción de máxima seguridad nacional, en un país que tiene sub explotado el 50% de sus 6.6 millones de hectáreas de tierras agrícolas, y que en 2008 importó alimentos por unos 2,500 millones de dólares, un mil 100 más que en 2007.

Las tierras se entregan a particulares por plazos de diez años postergables, en un máximo de 13.42 hectáreas (ha), y para el caso de quienes ya posean tierras en propiedad o usufructo, no pueden exceder las 40.26 hectáreas.

También se autorizó a explotar tierras ociosas a granjas estatales, cooperativas y entidades no agropecuarias, por un término de 25 años renovable, sin límite de extensión.

Los productores deben pagar un impuesto por el usufructo y no pueden vender ni ceder la parcela, según la medida, que no cambia la propiedad, pero sí la tenencia de la tierra, en un país donde el Estado controla más del 90% de la economía.

La entrega de terrenos ociosos, decidida en julio de 2008, se aceleró tras el paso de dos ciclones que dejaron pérdidas por unos 10,000 millones de dólares y arrasaron grandes extensiones de cultivos, lo que provocó una escasez de alimentos por varios meses.