Jorge Eduardo Arellano
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SULEIMANIYA / AFP
Aviones turcos bombardearon poblaciones del norte de Irak que sirven de refugio al PKK en una operación que, según fuentes militares turcas, contó con ayuda de Estados Unidos y costó la vida a siete personas, dijeron los rebeldes kurdos.

“La noche pasada, las Fuerzas Armadas turcas llevaron a cabo un ataque aéreo contra objetivos de la organización terrorista en el norte de Irak”, anunció el primer ministro, Recep Tayip Erdogan, en un discurso transmitido por la televisión.

El dirigente calificó la operación como un “éxito”, y reiteró que usará todos los medios diplomáticos, económicos y militares a su alcance para derrotar a los rebeldes.

“Esta lucha continuará en el país y afuera con determinación”, añadió Erdogan.

Además, el jefe de las Fuerzas Armadas, Yasar Buyukanit, reveló que Ankara contó con información de la inteligencia estadounidense para el ataque en Irak.

El general añadió que “lo más importante es que Estados Unidos, al abrir el espacio aéreo del norte de Irak, aprobó la operación”, de declaraciones a la televisión Kanal D.

Las poblaciones atacadas se encuentran cerca del macizo de Qandil, en el nordeste de Irak, que sirve de refugio al Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK).

Según un comunicado del Ejército turco, los bombardeos tuvieron como objetivo “las regiones de Zap, Hakurk y Avasin, así como el macizo de Qandil”, empezaron a la 01H00 (23:00 GMT) y se alargaron hasta las 04H15 (2:15 GMT).

Posteriormente, la artillería siguió atacando la zona, según el comunicado.

El PKK indicó que siete personas, entre ellos dos civiles, murieron como consecuencia de los bombardeos.

“En los ataques, cinco guerrilleros y dos civiles se convirtieron en mártires. Otros tres guerrilleros sufrieron heridas leves”, informó en una nota publicada en su página en internet.

El PKK lamentó también que resultaron heridos “muchos civiles, incluidos niños y mujeres”.

El portavoz de los ‘peshmergas’ (las fuerzas de seguridad de la región autónoma del Kurdistán iraquí), Jabbar Yawa, aseguró que los bombardeos destruyeron varios puentes que unen poblaciones ubicadas en una zona muy escarpada y de difícil acceso.

“Familias enteras han huido y se han refugiado en localidades vecinas”, explicó el portavoz.

“Hemos enviado patrullas de guardias fronterizos para ayudar a las eventuales víctimas y evaluar los daños”, añadió.

Según el PKK, el ataque se produce después de un mes de vuelos de reconocimiento por parte de aviones estadounidenses.

“El PKK no debe olvidar que, para nosotros, sus campos y movimientos en el norte de Irak son como un show del Gran Hermano”, advirtió el jefe de las Fuerzas Armadas, Yasar Buyukanit, citado por la agencia Anatolia.

El ministro turco de Relaciones exteriores, Ali Babacan, desmintió que las áreas bombardeadas estuvieran pobladas por civiles y dijo que hay que confiar “en la versión de las Fuerzas Armadas turcas”.

El ataque de este domingo es el segundo en el mes. Turquía, que trata de expulsar al PKK de sus refugios en el norte de Irak, ya llevó a cabo una primera operación militar, el pasado primero de diciembre, contra grupos rebeldes en esa región. Las autoridades turcas anunciaron “numerosas bajas” causadas en el PKK, que a su vez negó haber perdido combatientes.

El gobierno turco ya había amenazado en varias ocasiones con intervenir directamente en Irak si el gobierno de este país no era capaz de detener a las autoridades regionales kurdas.

El PKK, una organización considerada como terrorista por Turquía, Estados Unidos y la Unión Europea, utilizó en el pasado sus bases ubicadas en el norte de Irak (donde se esconden unos 3,500 combatientes) para lanzar ataques contra Turquía.

Enfrentado al poder de Ankara, el PKK comenzó sus actividades en 1984. En estos años de lucha se contabilizan, al menos, 37,000 muertos.

El 21 de octubre pasado, rebeldes kurdos procedentes del Kurdistán iraquí mataron a 12 soldados turcos en un ataque ocurrido en la frontera turco-iraquí. El Parlamento turco autorizó entonces a su gobierno a intervenir militarmente en Irak, una decisión que no agradó en Occidente, especialmente a Estados Unidos, por el riesgo de desestabilización en una de las pocas regiones iraquíes relativamente pacífica.